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La pelea entre peruanos y brasileños en el Maracaná: hace 50 años

Selección peruana

(Foto: Archivo Histórico El Comercio)

Los futbolistas peruanos viajaron a Brasil a inicios de abril de 1969 para jugar dos partidos. El primero en Porto Alegre, el lunes 7 de abril, y el segundo, en Rio de Janeiro, en enorme Maracaná, el miércoles 9 de abril. En Lima habían jugado dos partidos en julio de 1968, con dos victorias del equipo brasileño que demostró superioridad. Pero en 1969 sería otra historia. Los peruanos mejoraron e iban con ganas de una revancha en base a su buen fútbol. Tenían un equipo competitivo, capaz de enfrentarse de igual a igual al monstruo auriverde.

El primer partido fue en paz

El choque de Porto Alegre, el 7 de abril, sirvió para demostrar la calidad de los peruanos. Los locales, dos veces campeones mundiales, tuvieron que luchar duro para marcar la diferencia y ganar el partido por 2 a 1, con goles de Jairzinho y Gerson. Por Perú marcó Alberto Gallardo. Los goles vinieron en el primer tiempo. La escuadra incaica pudo empatar en varias ocasiones durante la segunda parte, pero el arco rival lo custodiaba bien Félix.

Selección de brasil

(Foto: Archivo Histórico El Comercio)

Waldir Pereyra ‘Didí’, el técnico brasileño del Perú, estaba satisfecho y destacó en su equipo la seguridad de sus movimientos ante un combinado con Pelé a la cabeza. Se empezaba a consolidar la selección peruana que en julio y agosto de ese año iba a jugar las eliminatorias al mundial de México 70 ante Bolivia y Argentina.

'Didí' probaba a Ottorino Sartor en el arco (Rubiños sería el elegido finalmente para las eliminatorias), pero el resto del equipo ya estaba consolidado con figuras como José Fernández, Héctor Chumpitaz, José Gonzales, Orlando ‘Chito’ La Torre, Ramón Mifflin, Julio Baylón, Teófilo Cubillas, Oswaldo Ramírez, Pedro ‘Perico’ León, Alberto Gallardo, Roberto Challe, entre otros. Brasil jugaba de memoria, con sus figuras de clase mundial como Carlos Alberto, Gerson, Jairzinho, ‘Tostao’, Dirceu y su máxima figura, Pelé. El equipo que a la postre sería tricampeón mundial en México 70 era la obsesión de varios seleccionados nacionales de América y Europa. Todos querían ganarle. Perú no era la excepción.

Selección peruana

(Foto: Archivo Histórico El Comercio)

Queda como anécdota que en las tribunas de Porto Alegre fue detectado un “espía”: el entrenador de la selección Argentina, Humberto ‘El Bocha’ Maschio, un ex futbolista del club Racing y seleccionado de su país en los años 50, quien deseaba ver el funcionamiento de los peruanos. Para completar su diagnóstico, ‘El Bocha’ (despedido antes de las eliminatorias y reemplazado por Adolfo Pedernera) afirmó que necesitaba ver más: quería observar el segundo partido, en Río de Janeiro, el 9 de abril. El día de la gran bronca, que casi hizo suspender el partido al final de los primeros 45 minutos.

La previa del segundo partido

La prensa peruana vivía el “partido carioca” con la expectativa de un aficionado que sueña ver a su equipo ganarle de visita al favorito. El Comercio anunciaba que no habría cambios en las selecciones y que, más bien, se esperaba un partido superior al anterior. Los dos técnicos, el de Perú, ‘Didí’, y el de Brasil, Joao Saldanha, prometían un mejor desempeño, superando los problemas técnicos y tácticos vistos en Porto Alegre. Saldanha admiraba el juego peruano. Nos veía como una escuadra difícil, con “marcadores acertados” y con mucha “habilidad y fuerza”. Esperaba en Río de Janeiro un partido más complicado. Confiaba mucho en la recuperación de Pelé, porque si el ‘rey’ estaba bien, todo el equipo funcionaría con más perfección.

Selección peruana

(Foto: Archivo Histórico El Comercio)

El día anterior, los peruanos llegaron a Río a las 2 de la tarde y se fueron directamente al hotel Plaza Copacabana. A las 5 y 30 ya peloteaban en el estadio Maracaná. Todos estaban en buenas condiciones físicas. ‘Didí’ sabía que Baylón debía jugar más para el equipo, con menos individualismo, y que Cubillas debía proyectarse más para profundizar el ataque de Gallardo y ‘Perico’ León. Además, confiaba mucho en su defensa, e insistía en aconsejar a Fernández que marcara mejor a ‘Tostao’ y a Gonzales que siguiera a muerte los pasos de Jairzinho.

Partido intenso hasta que...

Había cierta presión del periodismo nacional para que el equipo de ‘Didí’ corrigiera sus debilidades y fortaleciera todas sus líneas. El mismo técnico expresó que conocía ahora más al equipo rival. Con esa seguridad, la delegación peruana se preparaba para afrontar el encuentro que empezaría a la 7 y 30 de la noche. Este segundo partido empezó con normalidad, con los hinchas avivando, los equipos posando para las fotos y el balón en el punto central de la cancha. 

Selección peruana

(Foto: Archivo Histórico El Comercio)

Los peruanos estaban tan confiados que hicieron el primer gol. Fue Gallardo de nuevo, como en Porto Alegre, quien de un certero taponazo -picó antes cerca del área chica- batió a Félix, apenas a los 4 minutos. Perú jugaba fabulosamente. No llegó a humillar al ‘scratch’ brasileño, pero estaba cerca de hacerlo: a los 7 minutos sorprendieron nuevamente a los locales cuando Baylón, de contragolpe y superando a Rildo a pura velocidad, puso el 2 a 0, dejando estático a Félix. El mítico Maracaná enmudeció. Este segundo gol peruano hirió el orgullo auriverde. La reacción no se hizo esperar.

Brasil arremetió por las puntas, subió sus líneas mientras Perú retrocedía. Entonces Pelé pidió el balón. Todo el estadio se paralizó. Exactamente, dos minutos después del grito de gol de Baylón, el ‘rey’ perforó el arco de Sartor que rechazó mal una pelota y se la dejó servida al goleador. Fue el 2 a 1. La dupla Pelé-Jairzinho creó desconcierto en la defensa peruana, pero Fernández y Chumpitaz reaccionaron, resolviendo y controlando a los habilidosos brasileños. Los cronistas de la época señalaron que el partido era de iba y vuelta: Mifflin y Cubillas sazonaban el mediocampo nacional, pero la respuesta local vino de Gerson y Dirceu. En tanto, Carlos Alberto controló al peligroso Baylón, el mejor jugador peruano de esa noche.

Selección peruana

(Foto: Archivo Histórico El Comercio)

El empate brasileño vino por un supuesto error del árbitro peruano Alberto Tejada (padre), quien a los 35 minutos cobró una falta discutible: Dirceu entró al medio y golpeó a Cubillas, pero el árbitro cobró falta del peruano. Gerson tocó a Pelé y este a ‘Tostao’, quien pateó preciso para el segundo gol local. Ya con el 2 a 2, todo volvió a una aparente calma. Los dos equipos se fueron midiendo. El partido estaba muy equilibrado. Las defensas dominaron a las delanteras. Pero llegó el escándalo en el minuto 41 del primer tiempo.

La bronca

Gerson atacó a ‘Chito’ La Torre a mansalva, con una violencia muy característica de este jugador brasileño. Entonces, el defensa Gonzales reaccionó y golpeó a Gerson que no se quedó atrás en la respuesta. Tejada expulsó a los dos belicosos. La Torre, en tanto, tuvo que salir del campo en camilla, con la pierna muy dañada. En el tópico los médicos debieron hacerle varios puntos de sutura. Y en la cancha, todo parecía más en calma. El árbitro intentó reanudar las acciones para jugar algunos minutos más antes de pitar el final del primer tiempo, cuando Jairzinho, aun ofuscado por el altercado, golpeó a Chumpitaz sin pelota. Entonces se armó la bronca que no solo involucró a los jugadores, sino que incluyó -en una lamentable escena callejera- a los propios reporteros gráficos y periodistas brasileños que agredieron a los peruanos.

Pelé

(Foto: Archivo Histórico El Comercio)

Gallardo fue atacado por la espalda por el masajista brasileño y uno de los más golpeados fue Enrique Casaretto, a quien patearon en la espalda y luego fue agredido por el arquero Félix; todo ello ante la indiferencia de la Policía que no actuó de inmediato. Desde la banca, el peruano Dimas Zegarra mostró sus capacidades boxísticas para apoyar a sus compañeros, y hasta Pelé se “defendió” con alguna que otra patada voladora. El grave escándalo duró unos 20 minutos, luego de los cuales el árbitro Tejada dio por terminada la primera parte.

Entonces, los peruanos, con ‘Didí’ a la cabeza, no quisieron salir a la cancha si no le daban las garantías del caso. El hecho de que hasta los periodistas brasileños haya intervenido con agresiones, le daba la razón a la delegación peruana de exigir seguridad para jugar la segunda parte del choque. Debieron intervenir los presidentes de las federaciones de fútbol de ambos países, Gustavo Escudero (Perú) y Joao Havelange (Brasil), quienes ingresaron al camarín peruano. Es allí que ‘Didí’ mostró mucha personalidad y defendió a sus jugadores. Las garantías que el brasileño pidió a las autoridades incluían que los reporteros locales se retiraran de las cercanías del arco peruano.

Selección peruana

(Foto: Archivo Histórico El Comercio)

Una vez aceptadas las condiciones, los equipos salieron a la cancha decididos a ganar. No hubo incidentes graves. Parecía que el que cometiera el más mínimo error perdería el choque. El técnico peruano hizo algunos cambios necesarios, pero finalmente fatales para el ataque y la defensa peruanas. Además, con la salida de La Torre -con la pierna inutilizada por Gerson-, la defensa se resintió y resultó más accesible para el trío Pelé, Dirceu y Jairzinho.

Después de varios rechazos desafortunados de la defensa peruana, Edú fue el verdugo de un Perú esforzado y disciplinado. Una pelota aislada fue bien controlada por el jugador brasileño y este remató, venciendo el esfuerzo elástico de Sartor. Fue el 3 a 2. Así acabaría el partido. Tras el pitazo final, el gesto de darse las manos entre los jugadores de Perú y Brasil los enalteció, ya que convirtió una imagen más que bochornosa al final del primer tiempo, en un final que buscaba la hermandad entre dos equipos de gran nivel.

La selección peruana recibió el elogio del entrenador Saldanha, quien vio el futuro cuando dijo: “Perú hará un buen papel en las eliminatorias”.

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