Por Carlos Batalla

El Perú había vivido el día anterior la emoción patriótica de celebrar el 110 aniversario de nuestra independencia. El 28 de julio de 1931, más allá del tradicional Te Deum en la Catedral de Lima (o Basílica Metropolitana) y el discurso presidencial en el Congreso de la República, Lima vio el homenaje que escolares de La Victoria y el Rímac hicieron a la Bandera Nacional; además, hubo distribución de premios y regalos a los bomberos en la Municipalidad de Lima, la inauguración del monumento al prócer argentino Domingo Faustino Sarmiento y una exposición de productos regionales en el “Mercado Modelo”.

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