Por Carlos Batalla

Por un tema sonoro o por las ganas de la prensa de quedarse con el nombre más extraño, terminó por ser “Clímaco Basombrío”, sin el Juan. Fue popular como “El asesino del martillo” o “El loco del martillo”, o “El diablo del martillo” como también se le conocía. Su crimen en la casa de un amigo suyo, la de la familia Brenes, en Surco, el 7 de julio de 2001, marcó a toda una generación que comenzaba a vivir el siglo XXI. El motivo del brutal asesinato aún sigue siendo un misterio.

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