Por Carlos Batalla

El 1 de mayo no es solo un feriado: es el símbolo de una lucha obrera que cambió la historia. Su origen se remonta a mayo de 1886, cuando miles de trabajadores en Chicago, Estados Unidos, se levantaron en huelga para exigir una jornada laboral de ocho horas. En un contexto de brutal explotación —donde muchos obreros trabajaban hasta 14 horas al día en fábricas marcadas por el auge de la industrialización—, su pedido era simple: condiciones justas, similares a las de los empleados federales. La respuesta fue una violenta represión policial, pero su sacrificio no fue en vano. Aquella lucha sembró las bases del reconocimiento mundial al trabajador y dio origen al Día del Trabajo, una fecha que hoy honra la dignidad laboral conquistada con valentía y sacrificio.

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