Por Carlos Batalla

Junto con la solemne visita del laureado poeta italiano Giuseppe Ungaretti a Lima, ese 1967, la de Gabriel García Márquez fue lo más destacado de ese año. Su llegada fue recibida como un remanso de modernidad, empatía y auténtica creatividad como pocas veces se vivió en la capital peruana. El colombiano era el escritor del momento en nuestras letras por su frondosa novela ‘Cien años de soledad’, la saga de los Buendía, recién publicada. La palabra del novelista era esperada con entusiasmo y curiosidad en los amplios salones de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI).

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