Módulos Temas Día

Christiaan Barnard, el genio del corazón

Un 24 de abril de 1968 llegó a Lima Christiaan Barnard, el primer cirujano en realizar un trasplante de corazón humano.

Su recibimiento en el aeropuerto Jorge Chávez solo se asemejó al de una estrella de Hollywood. Barnard llegaba a Lima en olor a multitud. Y no es para menos. Su vida y la de cientos de pacientes cambió desde aquel 3 de diciembre de 1967 cuando - en un hospital de Ciudad del Cabo (Sudáfrica) - trasplantó el corazón de una mujer de 25 años, muerta en un accidente, a un hombre de 53 años, Louis Washkansky.

La operación duró seis horas y participó un equipo de 20 cirujanos bajo su dirección. Aunque el paciente murió víctima de neumonía unos 18 días después, Barnard se convirtió en la esperanza de vida para cientos de enfermos con males cardíacos incurables.

“Son muy gentiles…esto es muy bueno para el corazón”, dijo Barnard a las personas que pugnaban por acercarse entre una nube de periodistas y fotógrafos. El genio médico llegó a Lima para participar en el VIII Congreso Interamericano de Cardiología realizado en la Feria del Pacífico. Christiaan Barnard y su colega Elliot Corday, contrario a los trasplantes, eran el plato fuerte de aquella cita.

En los tres días que duró su visita a Lima, la sonrisa y amabilidad de Christiaan Barnard nunca se borró a pesar de su apretada agenda y la fuerte custodia policial.

Christiaan Barnard

(Foto: Archivo Histórico El Comercio)

archivo el comercio

En su primer día se reunió con los periodistas dejando en claro que el corazón humano es mejor que el artificial y la finalidad del trasplante es salvar una vida y no corregir algún defecto.

“No existen diferencias raciales. Todos somos seres humanos y nuestros órganos se comportan igualmente en todos los hombres, no importa el color, raza o credo”, respondió el famoso doctor a una de las inquietudes de los periodistas.

Además reveló que la artritis que lo aquejaba no era impedimento para continuar trabajando. Sonriendo aclaró: “He firmado gran cantidad de autógrafos y pese a ello no tengo problemas”.

Por la noche Christiaan Barnard visitó al presidente Fernando Belaunde en su despacho presidencial. Por espacio de media hora conversaron sobre sus actividades en el Perú y la familia. 

Al día siguiente volvería a Palacio de Gobierno, pero esta vez para recibir de manos del presidente Belaunde la Orden al Mérito por Servicios Distinguidos en el grado de Gran Oficial. Junto a él fueron condecorados ocho médicos entre peruanos y extranjeros que participaron en el VIII Congreso Interamericano de Cardiología.

Esta no sería la única condecoración que recibiría Barnard. En mérito a sus servicios a la humanidad y por tenacidad, perseverancia y audacia fue distinguido con la Orden Hipólito Unanue en el grado de Comendador. La ceremonia se realizó en el auditorio del ministerio de Salud Pública y estuvo encabezada por Javier Arias Stella, titular del sector.

Su primer contacto con el público se llevó a cabo en el auditorio del Centro Médico Naval. Con la ayuda de un proyector de diapositivas, Barnard explicó paso a paso cómo realizó su hazaña científica.

Además “rindió homenaje a los seres que tuvieron la entereza y la bondad humana de brindar el corazón de sus seres más queridos para que se llevara a cabo la sensacional experiencia”, informaba El Comercio en la amplia cobertura que dio a su visita.

Christiaan Barnard

(Foto: Archivo Histórico El Comercio)

archivo el comercio

Duelo de galenos

“Reemplazo del corazón: corazón artificial y circulación asistida versus trasplante humano” fue el título de la conferencia donde midió fuerzas con Elliot Corday, cardiólogo norteamericano y más acérrimo crítico.

Para Corday, defensor del uso del corazón artificial, la hazaña de Barnard iba en contra de la ética debido a los problemas derivados del trasplante en personas declaradas muertas clínicamente y no en muerte legal. En apoyo de su tesis, Corday presentó tres casos de personas que aparentemente habían dejado de existir y revivieron después de unas horas.

En su defensa, Barnard aseguró que las personas donantes tenían un corazón normal, pero su sistema nervioso estaba deteriorado haciendo imposible prever su recuperación. El debate no tuvo ganadores. Sin embargo, se concluyó que la prodigiosa cirugía de Barnard creó un nuevo problema de tipo legal y religioso, que debería ser resuelto por cada país conforme a sus leyes.

Antes de viajar a Portugal, Barnard visitó el Museo Arqueológico Rafael Larco Herrera donde fue recibido por su presidenta Ysabel Larco de Álvarez Calderón.

Tags Relacionados:

Trasplante de corazón

Leer comentarios ()

SubirIrMundial 2018Ir a Somos
Ir a portada