Por Carlos Batalla

Han transcurrido varias décadas desde aquel 26 de octubre de 1959, en que los soviéticos compartieron la foto del lado oculto de la Luna con la humanidad. Por primera vez, nuestro satélite natural mostraba la parte que siempre había negado: su lado secreto, invisible desde la Tierra. Más de dos semanas antes, el 7 de octubre, la sonda soviética Lunik III (Luna 3) había burlado la oscuridad del espacio y transmitido desde el silencio absoluto una fotografía que parecía imposible. Fue una fotografía borrosa, pero suficiente para quebrar siglos de silencio. Antes de que acabara ese mes, el mundo entero supo que la ciencia también podía ser revelación.

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