Por Carlos Batalla

Para muchos limeños, el verdadero clímax de las Fiestas Patrias llega el 29 de julio. El espíritu de la fecha no habita en los discursos de Palacio de Gobierno o del Congreso ni en el Te Deum, sino en el eco marcial que estalla cada año en la avenida Brasil. Es la gran parada y desfile militar (hoy cívico-militar), una tradición entrañable que se arraiga en el corazón de la ciudad. ¿Cómo era aquella celebración en la década de 1960?

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