Por Carlos Batalla

El iqueño Sérvulo Gutiérrez nunca pisó una escuela formal de arte en el Perú, pero fue sin duda uno de los pintores más destacados de su generación en los años 40 y 50 del siglo XX. Su vida que empezó el 20 de febrero de 1914, en un ambiente familiar de Ica, cercano a la artesanía popular, se convertiría con los años en un trayecto errante, aventurero y cada vez más urgente con la necesidad de expresarse en colores y formas, en ese expresionismo personal que lo caracterizó e hizo de él un artista vital y de mirada penetrante en la realidad peruana contemporánea.

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