Por Carlos Batalla

Mientras el mundo era testigo de cómo las fuerzas armadas británicas se enfrentaban a sangre y fuego por las islas Malvinas (“Islas Falkland” para los ingleses) contra los soldados argentinos, que resistían como podían, en Lima, una banda de siete terroristas de Sendero Luminoso (SL), fuertemente armada, incursionaba en una mina al este de la ciudad. El 24 de abril de 1982, en las inmediaciones de la mina ‘Aurora Augusta” en Jicamarca Alta, los terroristas estaban dispuestos a todo: a secuestrar, robar y asesinar. Robaron mucha dinamita y luego mataron al dueño de la mina, el ingeniero Luis Jager Camino. La reconstrucción del crimen fue tan espectacular como dolorosa.

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