Por Carlos Batalla

Desde la llegada de Akira Kato al Perú en 1965, invitado por el presidente de la Federación Peruana de Vóley (FPV), José Pezet Miró Quesada, la selección peruana de vóley mejoró notablemente. Kato implementó entrenamientos rigurosos y exigió mejores condiciones de trabajo, lo que pronto dio frutos: Perú ganó el Campeonato Sudamericano de Brasil en 1967 y alcanzó el cuarto puesto en los Juegos Olímpicos de México en 1968. Con esa confianza, el equipo de Kato inició los entrenamientos en 1969, hasta que en octubre de ese año enfrentaron al club japonés “Yashica”, que sorprendió al sexteto peruano con su vóley moderno, venciéndolas en dos partidos consecutivos. Las voleibolistas peruanas aprendieron entonces la valiosa lección de no subestimar a ningún rival.

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