En los últimos años, la ciencia ha comenzado a arrojar luz sobre un vínculo menos conocido, pero igualmente preocupante: la relación entre la hipertensión y el riesgo de desarrollar enfermedades neurodegenerativas, particularmente el Alzheimer. Este trastorno cerebral, que representa entre el 60% y el 80% de los casos de demencia, ha sido tradicionalmente asociado con factores como la genética, la edad avanzada y el estilo de vida.
En los últimos años, la ciencia ha comenzado a arrojar luz sobre un vínculo menos conocido, pero igualmente preocupante: la relación entre la hipertensión y el riesgo de desarrollar enfermedades neurodegenerativas, particularmente el Alzheimer. Este trastorno cerebral, que representa entre el 60% y el 80% de los casos de demencia, ha sido tradicionalmente asociado con factores como la genética, la edad avanzada y el estilo de vida.
Por Milenka Duarte

Uno de los problemas de salud pública global más significativos es, sin duda, la hipertensión arterial, debido a su prevalencia y las complicaciones asociadas, que contribuyen a altos índices de discapacidad y mortalidad. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el número de casos de esta enfermedad se ha duplicado en las últimas décadas, específicamente, entre 1990 y 2019, pasando de 650 millones a más de 1.280 millones. Además, se calcula que aproximadamente el 46% de dicha cifra no está diagnosticada, mientras que, se estima que cuatro de cada cinco personas hipertensas no reciben un tratamiento adecuado.