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Tantas muertes en el Expreso de Oriente

Afiches del Orient Express

No sé si esta información es relevante, pero debo decir que, a pesar de sus artificios, me gusta mucho Agatha Christie. Disfruto de las aventuras de Hercule Poirot casi con el mismo entusiasmo con el que disfruto las de Sherlock Holmes (casi. Nunca tanto). Por ello, fui a ver la nueva adaptación de Asesinato en el Orient Express (Kenneth Branagh, 2017) con curiosidad, aunque sin mucha fe. Felizmente.

La historia cuenta otra aventura del detective Hercule Poirot, esta vez a bordo del Orient Express, un tren en el que viaja una docena de pasajeros y en cuyo trayecto sucede un accidente (una tormenta de nieve ocasiona que el tren se detenga) y un asesinato. El señor Ratchett recibió doce puñaladas momentos antes de que una tormenta de nieve ocasione que el tren quede detenido. Ya que el tren ha estado rodeado por la nieve y las puertas de los otros coches estaban cerradas, Poirot deduce que el asesino debería encontrarse entre los pasajeros del coche de Ratchett.

El embigotado Poirot descubre, además, que hace varios años Ratchett estuvo involucrado en la tragedia de la familia Armstrong cuya bebé, Daisy Armstrong, fue secuestrada y luego asesinada. ¿Eso hace más o menos justo el asesinato? Esta pregunta tácita atraviesa toda la trama y toda la investigación que Poirot realiza. Los dilemas morales y éticos no son ajenos a la historia, solo que en la versión de Branagh quedan reducidos a una moraleja de caricatura.

Es la segunda vez que está historia es llevada al cine. La primera fue en 1974 y estuvo en manos del maestro Sidney Lumet, y se trata de una adaptación de muy buen resultado. La mano de Branagh, brillante en otras ocasiones, no logra en esta oportunidad estar a la altura de las circunstancias. O de mis expectativas, en todo caso. Las comparaciones pueden ser odiosas, pero en casos como estos me resultan necesarias. Ambas versiones, reúnen a actores y actrices reconocidos y de gran calibre en el reparto. Corrijo: la primera versión reune a grandes actrices y actores, como Ingrid Bergman (que ganó un Oscar por su participación en esta película), Lauren Bacall o Sean Connery. En la segunda versión el ego (y el bigote) de Kennet Branagh (quien también encarna a Poirot), intenta opacar, no sé si consciente o inconscientemente, a los demás personajes de la historia. Mención especial a una brillante Michelle Pfeifer y a la sobriedad de Daysi Ridley y Olivia Coleman, así como la de la breve Judy Dench. Pero estos personajes sobresalen a pesar de los bigotes de Poirot, y no a la par de los mismos .

La fotografía preciosista también,  a mi ojo, juega en contra de esta versión. No contribuye a crear una atmósfera adecuada para el misterio, y la banda sonora pasa desapercibida. Gran contraste con el trabajo de Sidney Lumet, quien se apoyó en Geoffrey Unsworth para la foto y en Rodney Bennett para una sutil pero destacable banda sonora. Un buen análisis de laprimera versión cinematográfica de esta película la encuentran en la web Encadenados.

Asesinato en el Orient Express (2017) aún está en cartelera, para los curiosos. La versión de 1974, muy recomendable, lamentablemente no es fácil de encontrar. El libro en el que está basado la obra (una de las mejores cosas que escribió Agatha Christie), pueden encontrarlo en cualquier librería. Ah! En Íbero librerías tiene 10% de descuento hasta el 24 de noviembre.

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