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"Este país..."

Cuando realizamos prácticas de entrevista con personas en proceso de recolocación, buscamos que se presenten o 'vendan' con entusiasmo, fuerza, pasión y mucho positivismo. Queremos que no teman mostrar genuino interés y ganas de asumir el reto, y que logren venderse como ganadores. Mostrar resentimiento, amargura o rencor respecto al anterior empleador no genera ningún beneficio para el fin de la entrevista. Al contrario: lo negativo se pega y genera dudas, y fuerza al entrevistador a decidir quién tiene la razón: ¿el entrevistado, el ex jefe o la ex empresa? Lo negativo produce desconfianza, un sabor a deslealtad ("Si habla así de su ex empleador, ¿cómo hablará de nosotros en un futuro?") y, ante todo, muchas dudas ("¿Qué habrá hecho para merecer ese trato?" "¿Será cierto todo lo que dice?" "¿Por qué será la víctima?"). Esto también puede aplicarse a quienes hablan mal de sus amigos o conocidos con el solo objetivo de lograr el "yo estoy bien, ellos están mal". Ese efecto, sin embargo, rara vez se consigue. Nuestra recomendación es enfocarnos siempre en lo positivo de cada experiencia y en lo que aprendimos de estas. Así, "si mi anterior jefe era de primera", algo bueno debo haber hecho yo también... Por otro lado, a diario escuchamos la forma como los peruanos nos expresamos de nuestro país. Muchos, con un placer casi masoquista, se animan a describir minuciosamente todos los defectos, problemas y males del Perú, repitiendo expresiones y lugares comunes sobre las que seguro no solo no han meditado, sino que tampoco tienen sustento racional. Así, nos presentan como los dueños del monopolio de todas las debilidades de la humanidad: corrupción, envidia, egoísmo, pequeñez y celos. Seguir leyendo...

Revisando los mitos sobre el trabajo

El mundo del trabajo ha cambiado drásticamente, obligándonos a revisar paradigmas y actitudes. Es momento de preguntarnos: ¿Qué está pasando en el mercado laboral? ¿Cómo me puedo preparar para competir?... ¿Qué mitos debo romper? Mito 1: Las empresas son como familias. Si hago bien mi trabajo, mi empleo estará seguro y, por ende, mi futuro asegurado.Realidad: Las empresas no son familias. No pueden asegurarme un empleo seguro y, mucho menos, un futuro estable. Hoy los negocios son tan competitivos, globalizados y cambiantes, que las empresas no pueden asegurar ni su propia supervivencia. La seguridad no proviene de tener un empleo hoy, sino de la capacidad para conseguir trabajo cuándo y dónde sea necesario. Esto se logra siendo empleable; es decir, teniendo las habilidades y competencias esperadas según mi nivel, logros y resultados cuantificados, reputación e imagen apropiadas y una red de contactos activa y vigente. El perfil del ejecutivo más buscado hoy es el del emprendedor que vive con la urgencia de crear valor, de asumir riesgos y de solucionar problemas para desarrollar la organización. Nada vende mejor que el éxito y el entusiasmo por hacer las cosas bien. Seguir leyendo...

¿Bajar la guardia o avanzar en su carrera? (II)

Tal como vimos en la primera parte, cuando la economía crece y las empresas logran mejores resultados, muchos sienten su puesto más 'seguros'. Sin embargo, el crecimiento también genera cambios en los perfiles requeridos para enfrentar los nuevos retos. Así, se trata de una etapa 'peligrosa' para quienes se confían demasiado y bajan la guardia. ¿Cómo enfrentarla? Analizado lo relativo al perfil profesional y el cuidado de su imagen y reputación, veamos el papel que cumplen los contactos en el manejo de su carrera. Seguir leyendo...

¿Bajar la guardia o avanzar en su carrera? (I)

Cuando los factores macroeconómicos mejoran y las empresas empiezan a mostrar mejores balances, muchos sienten sus puestos más 'seguros'. Esto es un error. La bonanza trae muchos cambios en las organizaciones y en los perfiles requeridos para enfrentar los nuevos retos. Es una época peligrosa para quienes se confían demasiado, bajan la guardia y descuidan su carrera. ¿Qué hacer? Seguir leyendo...

¿Busca trabajo?

Bueno, empecemos. Primero: revisemos su actitud y estado emocional: recuerde, todos quieren contratar o vincularse con quienes tienen energía, fuerza y optimismo; son más empleables las personas que tienen muchas cosas buenas por ofrecer. Revise cómo se "vende": analice su imagen, su lenguaje corporal y qué dice usted respecto de sí mismo. No sea arrogante, exagerado o vanidoso, la sencillez es una cualidad muy deseada. Trate de ser natural y agradable. Nadie contrata a quien le cae mal. Seguir leyendo...

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