Módulos Temas Día
Administra tu carrera y tu marca personal

¡No me quiero jubilar!

"¡No, señor, no me quiero jubilar! ¿Qué va a ser de mí, qué voy a hacer todo el día, aburrido, sin nada que hacer? Estoy todavía fuerte, aún puedo hacer mucho por la empresa. No me mande a mi casa, por favor...". ¿Le suena familiar? Para muchos, jubilarse es casi sinónimo de morirse. Es el final de la vida productiva, de pertenecer a una comunidad. Sucede que quienes hemos trabajado con intensidad muchos años, acostumbrados a la adrenalina de los retos, a las demandas por nuestro conocimiento y decisiones, al placer del logro y de la contribución, difícilmente nos adaptamos a vivir de otra manera. Sin embargo, debemos reconocer que también soñamos con jubilarnos. Es más, fantaseamos con aquel día en el que ya no tengamos que salir temprano de la cama, cuando podamos hacer lo que queramos sin que nos falte tiempo y no tengamos estrés. Cuando podamos viajar, leer, estudiar o estar con la familia. Seguir leyendo...

Hablemos de respeto

Hace unos días fui testigo de un evento sencillo que, definitivamente, me dejó una grata impresión. La puerta del ascensor en el que iba se estaba cerrando cuando un ejecutivo de saco y corbata la detuvo y mantuvo abierta el tiempo necesario para que un sencillo mensajero que cargaba varias cajas pudiera entrar. Intrigada por el 'inusual' acto de cortesía, una señora le preguntó al ejecutivo si conocía al mensajero y no pudo disimular su sorpresa cuando este le respondió que no, que por respeto a ese hombre era que él había detenido el ascensor: para que el mensajero no cargara las cajas más tiempo del necesario. El ejecutivo habló de respeto. Pese a ello, por el gesto que hizo, estoy casi segura de que la señora no lo entendió. Seguir leyendo...

Carrera y legado personal

De la casa a la oficina, de la oficina a la casa. Mucho trabajo y pocas oportunidades de mirar fuera de las mismas cuatro paredes. No hace contactos. Nadie lo conoce fuera de su organización o quizá de su sector. No participa en asociaciones gremiales, organizaciones civiles o comités de ayuda. No asiste a eventos, menos a seminarios y no contribuye con ninguna causa social. Como no tiene tiempo ni de respirar, ¡qué va a estar pensando en estas cosas! ¿Le suena familiar? Si ese es usted, permítame decirle, con todo respeto, lo mismo que le decimos a las personas con quienes hacemos 'coaching' ejecutivo o a quienes nos piden consejo para avanzar en su carrera: ¡cuidado! Usted está dejando pasar valiosísimas oportunidades de contribuir, de devolver; de ser parte de lo que pasa en el país y el mundo. Más aun, está perdiendo la oportunidad de aprender, de ejercer o demostrar su liderazgo y de desarrollar distintas competencias y habilidades de las que usa en su trabajo. Está dejando de conocer y de darse a conocer a muchas personas de diferentes sectores y niveles. Está dejando de lado la construcción de su marca personal y descuidando su reputación. Seguir leyendo...

"Este país..."

Cuando realizamos prácticas de entrevista con personas en proceso de recolocación, buscamos que se presenten o 'vendan' con entusiasmo, fuerza, pasión y mucho positivismo. Queremos que no teman mostrar genuino interés y ganas de asumir el reto, y que logren venderse como ganadores. Mostrar resentimiento, amargura o rencor respecto al anterior empleador no genera ningún beneficio para el fin de la entrevista. Al contrario: lo negativo se pega y genera dudas, y fuerza al entrevistador a decidir quién tiene la razón: ¿el entrevistado, el ex jefe o la ex empresa? Lo negativo produce desconfianza, un sabor a deslealtad ("Si habla así de su ex empleador, ¿cómo hablará de nosotros en un futuro?") y, ante todo, muchas dudas ("¿Qué habrá hecho para merecer ese trato?" "¿Será cierto todo lo que dice?" "¿Por qué será la víctima?"). Esto también puede aplicarse a quienes hablan mal de sus amigos o conocidos con el solo objetivo de lograr el "yo estoy bien, ellos están mal". Ese efecto, sin embargo, rara vez se consigue. Nuestra recomendación es enfocarnos siempre en lo positivo de cada experiencia y en lo que aprendimos de estas. Así, "si mi anterior jefe era de primera", algo bueno debo haber hecho yo también... Por otro lado, a diario escuchamos la forma como los peruanos nos expresamos de nuestro país. Muchos, con un placer casi masoquista, se animan a describir minuciosamente todos los defectos, problemas y males del Perú, repitiendo expresiones y lugares comunes sobre las que seguro no solo no han meditado, sino que tampoco tienen sustento racional. Así, nos presentan como los dueños del monopolio de todas las debilidades de la humanidad: corrupción, envidia, egoísmo, pequeñez y celos. Seguir leyendo...

Revisando los mitos sobre el trabajo

El mundo del trabajo ha cambiado drásticamente, obligándonos a revisar paradigmas y actitudes. Es momento de preguntarnos: ¿Qué está pasando en el mercado laboral? ¿Cómo me puedo preparar para competir?... ¿Qué mitos debo romper? Mito 1: Las empresas son como familias. Si hago bien mi trabajo, mi empleo estará seguro y, por ende, mi futuro asegurado.Realidad: Las empresas no son familias. No pueden asegurarme un empleo seguro y, mucho menos, un futuro estable. Hoy los negocios son tan competitivos, globalizados y cambiantes, que las empresas no pueden asegurar ni su propia supervivencia. La seguridad no proviene de tener un empleo hoy, sino de la capacidad para conseguir trabajo cuándo y dónde sea necesario. Esto se logra siendo empleable; es decir, teniendo las habilidades y competencias esperadas según mi nivel, logros y resultados cuantificados, reputación e imagen apropiadas y una red de contactos activa y vigente. El perfil del ejecutivo más buscado hoy es el del emprendedor que vive con la urgencia de crear valor, de asumir riesgos y de solucionar problemas para desarrollar la organización. Nada vende mejor que el éxito y el entusiasmo por hacer las cosas bien. Seguir leyendo...

Hoy en portada

SubirIrMundial 2018Ir a Somos