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Los sueños sí se cumplen

A veces los sueños se cumplen. Es raro, pero a veces pasa: algo que deseamos o planeamos con intensidad durante mucho tiempo, sucede, se da, se hace realidad. Es cierto que cuando un sueño se cumple, el resultado no siempre es el que habíamos deseado o planeado, y nos queda la sensación de 'así no debía pasar'. También puede ocurrir que, mientras vamos viviendo la experiencia, nos acostumbramos a lo bueno tan rápido que casi asumimos que es 'nuestro' de antemano o que lo merecíamos tanto (quizá por tanto buscarlo) que le encontramos fallas o pensamos en las muchas maneras en que pudo haber sido mejor. Otras veces, cuando logramos la meta, nos damos cuenta de que no era realmente lo que queríamos... Sin embargo, algunas veces los sueños sí se cumplen a plenitud. Esta experiencia es rara, profunda, un poco confusa (quizá por la falta de práctica en sueños cumplidos), emocionante y plena. Hace poco me sucedió, y cumplí un viejo sueño. Logré realizar un viaje a un lugar que había querido hacer desde que era chica y que durante años estuve tratando de cumplir. ¿La verdad? La experiencia superó cada expectativa que me había creado a lo largo de los años: viví y sentí cada momento, lo disfruté a fondo, sin cuestionamientos ni críticas, ¡sin desilusión ni queja! Seguir leyendo...

¿Márketing personal?

Desde que introducimos el concepto, hace más de 10 años, mucho se ha hablado sobre márketing personal en el Perú. Lamentablemente, hoy muchos piensan -de manera equivocada- que esta idea tiene que ver con 'venderse a uno mismo' o hacerse propaganda personal. Otros, también confundidos, creen que se trata solamente de cuidar su imagen, olvidando que esta no es sino el reflejo de nuestra verdad personal y profesional. Vivir en el mundo de las apariencias hace a muchos olvidar que lo importante es ser y no solo parecer; y que sin ética o valores reales, la imagen por sí sola no 'vende'. Esto nos lleva al territorio de la integridad. En el mundo profesional y, por supuesto, en el personal, la falta de integridad y la inconsistencia entre los valores que se predican y lo que se hace determina siempre el fracaso, aunque en el corto plazo, a veces, se pueda engañar a muchos. Seguir leyendo...

¡No me quiero jubilar!

"¡No, señor, no me quiero jubilar! ¿Qué va a ser de mí, qué voy a hacer todo el día, aburrido, sin nada que hacer? Estoy todavía fuerte, aún puedo hacer mucho por la empresa. No me mande a mi casa, por favor...". ¿Le suena familiar? Para muchos, jubilarse es casi sinónimo de morirse. Es el final de la vida productiva, de pertenecer a una comunidad. Sucede que quienes hemos trabajado con intensidad muchos años, acostumbrados a la adrenalina de los retos, a las demandas por nuestro conocimiento y decisiones, al placer del logro y de la contribución, difícilmente nos adaptamos a vivir de otra manera. Sin embargo, debemos reconocer que también soñamos con jubilarnos. Es más, fantaseamos con aquel día en el que ya no tengamos que salir temprano de la cama, cuando podamos hacer lo que queramos sin que nos falte tiempo y no tengamos estrés. Cuando podamos viajar, leer, estudiar o estar con la familia. Seguir leyendo...

Hablemos de respeto

Hace unos días fui testigo de un evento sencillo que, definitivamente, me dejó una grata impresión. La puerta del ascensor en el que iba se estaba cerrando cuando un ejecutivo de saco y corbata la detuvo y mantuvo abierta el tiempo necesario para que un sencillo mensajero que cargaba varias cajas pudiera entrar. Intrigada por el 'inusual' acto de cortesía, una señora le preguntó al ejecutivo si conocía al mensajero y no pudo disimular su sorpresa cuando este le respondió que no, que por respeto a ese hombre era que él había detenido el ascensor: para que el mensajero no cargara las cajas más tiempo del necesario. El ejecutivo habló de respeto. Pese a ello, por el gesto que hizo, estoy casi segura de que la señora no lo entendió. Seguir leyendo...

Carrera y legado personal

De la casa a la oficina, de la oficina a la casa. Mucho trabajo y pocas oportunidades de mirar fuera de las mismas cuatro paredes. No hace contactos. Nadie lo conoce fuera de su organización o quizá de su sector. No participa en asociaciones gremiales, organizaciones civiles o comités de ayuda. No asiste a eventos, menos a seminarios y no contribuye con ninguna causa social. Como no tiene tiempo ni de respirar, ¡qué va a estar pensando en estas cosas! ¿Le suena familiar? Si ese es usted, permítame decirle, con todo respeto, lo mismo que le decimos a las personas con quienes hacemos 'coaching' ejecutivo o a quienes nos piden consejo para avanzar en su carrera: ¡cuidado! Usted está dejando pasar valiosísimas oportunidades de contribuir, de devolver; de ser parte de lo que pasa en el país y el mundo. Más aun, está perdiendo la oportunidad de aprender, de ejercer o demostrar su liderazgo y de desarrollar distintas competencias y habilidades de las que usa en su trabajo. Está dejando de conocer y de darse a conocer a muchas personas de diferentes sectores y niveles. Está dejando de lado la construcción de su marca personal y descuidando su reputación. Seguir leyendo...

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