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En los últimos meses, Lambayeque ha estado en el mapa mundial debido a la elección de Robert Francis Prevost, antiguo obispo de Chiclayo, como el papa León XIV, hecho que ha visibilizado aún más el arraigado fervor religioso de esta región del norte del Perú. Esta devoción se manifiesta en los distintos distritos lambayecanos, entre ellos Ciudad Eten, conocida como Ciudad Eucarística por el milagro atribuido a la aparición del rostro del Niño Jesús en una hostia consagrada en el siglo XVII, según la tradición local. Desde entonces, cada mes de julio se rinde homenaje al Divino Niño del Milagro mediante actividades que congregan a fieles católicos de Eten, de Lambayeque y de diversos lugares del Perú y del extranjero.
En Ciudad Eten, los jóvenes manifiestan su fe en festividades católicas como la Semana Santa, la celebración de la patrona Santa María Magdalena, el Señor de los Milagros y, por supuesto, la Navidad. Pero uno de los principales motores que impulsa la fe católica es el Movimiento Infancia y Adolescencia Misionera que, como contó el padre Elmer Uchofen, existe en todas las parroquias del mundo para promover la participación de los niños, ayudándolos a formarse en la vida cristiana y a mejorar su relación con los demás, aunque en Ciudad Eten tiene particular importancia. Como parte de su organización, el movimiento tiene un himno, saludo y colores. Los participantes, desde pequeños, van formándose en sus principios e incluso tienen encuentros una vez al año, donde se reúnen niños de muchas parroquias.

En una entrevista para este reportaje, el señor José Abraham Liza Ángeles explicó que el movimiento existe en el distrito desde el 2002, época en la que él era acólito y el programa estaba a cargo del padre Emigdio Sandoval Guevara, quien además era el director de la Institución Educativa Pedro Ruiz Gallo. En ese entonces, a Ciudad Eten llegó un grupo de Chiclayo para formar Infancia Misionera, a la cual invitaron a jóvenes de entre 12 y 17 años. Luego, por diversas razones, el señor Liza se retiró y retornó nuevamente en el 2014, pero ya como responsable del movimiento, en el cual sigue hasta la actualidad.
El grupo está integrado por 25 niños de entre seis y diez años, además de adolescentes de entre 12 y 16 años. Cada uno cuenta con un libro denominado ‘trigo madutrigo inicial’, ‘trigo maduro’, ‘trigo verde’ y ‘trigo adolescente’, de acuerdo con la edad y avance de los integrantes en el grupo misionero. Aquí aprenden a rezar el rosario, a conocer y amar a Jesús y a evangelizar su fe cristiana entre sus familiares y amigos.

Infancia y Adolescencia Misionera se caracteriza porque evangeliza entre pares, transmitiendo los valores que Jesús enseñó, como la honestidad, el perdón y el ser buenos amigos. Asimismo, ha generado un impacto positivo en la vida y formación de los niños de Ciudad Eten al fortalecer su fe, promover valores cristianos y favorecer su desarrollo espiritual desde edades tempranas. A través de actividades como el juego, la lectura y reflexiones sobre la Biblia, los cánticos y el diálogo con los catequistas, los niños aprenden enseñanzas que influyen en su forma de pensar y actuar. Las respuestas de los participantes evidencian que este espacio les permite sentirse felices y valorados.
¿Qué dicen los miembros del movimiento?
Los Corresponsales Escolares conversaron con varios integrantes del movimiento.
Mayra contó que su principal objetivo es que los niños se acerquen y conozcan a Dios. También reconoce el apoyo de la comunidad local, pues colaboran y participan sobre todo en el encuentro anual de integrantes del movimiento, cuyas actividades incluyen la misa especial dirigida por el obispo de Chiclayo.
Mientras que Sharelly considera que el mejor logro del movimiento es la participación y compromiso de los padres de familia al confiar a los niños y adolescentes para que puedan seguir aprendiendo de la fe y su compromiso con Dios.
Diego señala que la cantidad de niños integrantes demuestra el interés de los más pequeños, pues hoy en día se han sumado muchos más niños y adolescentes que buscan acercarse a Dios y aprender de él. Finalmente, uno de sus principales desafíos es su persistencia y apoyo en la participación de charlas de formación para los animadores, las cuales realizan para fortalecer su labor con los integrantes del movimiento.
Las entrevistas realizadas a Adriano, Antony y Yasuri evidencian que el movimiento representa un espacio de crecimiento espiritual y personal para los niños de Ciudad Eten. A través de dinámicas, oraciones, alabanzas, juegos, lecturas bíblicas y acciones solidarias, los participantes fortalecen su fe y adquieren conocimientos sobre la vida de Jesús, los evangelios y los valores cristianos. Asimismo, manifiestan sentirse felices de pertenecer al grupo y reconocen que su participación ha sido motivada por el ejemplo de sus familiares y por el ambiente de fraternidad que se vive en la comunidad misionera.
El rol de los padres, la Iglesia Católica y el Divino Niño del Milagro es fundamental. Según el padre Elmer Eduardo Uchofen Llontop, Infancia y Adolescencia Misionera constituye un movimiento de la Iglesia que promueve el crecimiento en la fe, la evangelización y la participación de los niños en la vida parroquial. En este proceso, los padres desempeñan un papel esencial al brindar apoyo, acompañamiento y motivación para que sus hijos perseveren en las actividades religiosas y fortalezcan su vida espiritual, generando incluso un impacto positivo en toda la familia. Asimismo, la figura del Divino Niño del Milagro inspira a los niños a vivir valores como la inocencia, la humildad, la obediencia y el servicio a Dios, reforzando su identidad como miembros de la Ciudad Eucarística. De esta manera, la Iglesia, la familia y la devoción al Divino Niño conforman un entorno de formación que favorece el desarrollo de niños comprometidos con su fe, su comunidad y los valores cristianos.
Por eso, Infancia y Adolescencia Misionera desempeña un papel fundamental en la formación de la niñez de Ciudad Eten, ya que fortalece la fe, promueve valores cristianos y fomenta el compromiso con la comunidad desde edades tempranas. Este movimiento contribuye a formar futuras generaciones con sentido de servicio, solidaridad e identidad religiosa, asegurando la continuidad del legado espiritual de la Ciudad Eucarística. Además, la cercanía del papa León XIV con Ciudad Eten y el impulso a iniciativas como la Ruta del Papa y la creación del Santuario del Divino Niño del Milagro representan una oportunidad para que los niños se sientan inspirados a vivir con mayor compromiso su fe y valoren el importante patrimonio religioso de su comunidad, convirtiéndose en protagonistas del futuro espiritual y cultural del distrito.
El informe fue realizado por los corresponsales escolares de la Institución Educativa Pedro Ruiz Gallo de Ciudad Eten (Lambayeque): Frenyerlin Nazareth Villasmil Bandera, Sayuri Marisol Reque Ñiquen, Arnold Albheyro Quesñay Liza, Gina Yacori Pinedo Velásquez y Nathaniel Iazmin De La Cruz Ñiquen, con la asesoría de la docente Manuela Roxana Zapata Pisfil y la mentoría del periodista Martín León Espinosa.
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