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En la comunidad de Tambomachay, ubicada en el distrito y provincia del Cusco, circularon rumores sobre la posible presencia de gas radón en la falla tectónica de dicho lugar. Aunque se realizaron inspecciones preliminares, las autoridades no han brindado información clara, generando preocupación entre pobladores y turistas en una zona de gran valor histórico y arqueológico.
Tambomachay es uno de los espacios emblemáticos del Departamento del Cusco por su importancia arqueológica, turística y cultural lo que lo convierte en un punto estratégico para la región.
En los últimos meses, publicaciones anónimas en redes sociales alertaron sobre la supuesta presencia de gas radón emanando de la falla tectónica en las faldas del cerro de Tambomachay. La noticia generó inquietud inmediata entre los vecinos y visitantes, quienes desconocían si se trataba de un riesgo real o de desinformación.

Frente a esta alerta, comuneros y autoridades locales realizaron visitas preliminares, pero no se emitió ningún informe oficial, aumentando la incertidumbre.
El presidente comunal Inocencio Quispe Aquille relató que, ante los comentarios difundidos en redes, se solicitó la presencia de un geólogo para verificar la situación:
“En el mes de agosto del 2025 pedimos que venga un geólogo a revisar lo que se decía en redes. Él vino, evaluó y parece que eso era mentira. La persona que publicó no dio su nombre. Nosotros también nos preocupamos por eso”.

El dirigente cree que el olor que algunos relacionaron con gas radón tendría otro origen:
“Aquí abajo tenemos un pozo séptico colapsado que está botando gases con un olor fuerte. Cuando hace sol se siente desde lejos. Pienso que eso los ha confundido y por eso han alarmado a la gente”.
A pesar de ello, el presidente señala que siguen sin recibir un informe formal, lo que impide descartar totalmente otros riesgos.
Mientras que la pobladora Rosa Carmona mostró su preocupación tanto por la salud como por el impacto turístico del lugar:
“Ninguna autoridad nos informa nada. Tambomachay es un lugar turístico, y si realmente hubiera gas radón, eso perjudicaría a todos los cusqueños. Pedimos que informen con claridad y que consulten con personal idóneo. Necesitamos orientación y prevención”.
Según Rosa, varias personas acudieron a pedir información, pero nadie les brindó respuestas concretas.
Además Sheyla Yoselyn Quispe Velásquez, residente de la zona, comenta que conoce la existencia de la falla geológica de Tambomachay, pero no tiene información sobre el gas radón. Afirma que el aire suele sentirse más ligero debido a la altura —más de 3800 m s. n. m.—, algo a lo que los pobladores ya están acostumbrados.
Señala que las enfermedades más frecuentes en la comunidad son las respiratorias. Respecto al radón, menciona que recién escuchó sobre él en las noticias, donde se advierte que podría afectar los pulmones. Dice no saber de dónde proviene este gas ni si existen estudios del aire en la zona, aunque sí ha oído hablar de análisis del suelo.
Aunque personal del municipio y de la posta local realizaron visitas y evaluaciones básicas, los comuneros afirman que ninguna autoridad ha presentado un informe oficial sobre la presencia o ausencia de gas radón.
Incluso tras la revisión médica realizada a niños y adultos, donde no se detectaron afectaciones, la comunidad sigue exigiendo respuestas:
“Hemos pedido información, pero nadie nos dice qué está pasando. Seguimos esperando”, reiteraron el presidente de la comunidad y la comunera Rosa.
El gas radón es catalogado por la OMS como un contaminante ambiental que requiere mediciones especializadas. Se genera de forma natural cuando el uranio presente en las rocas, suelos o aguas subterráneas se descompone. Es incoloro, inodoro e insípido.
La Organización Mundial de la Salud considera al radón la segunda causa principal de cáncer de pulmón, después del tabaquismo. Al desintegrarse, sus partículas radiactivas se adhieren al polvo y, al ser inhaladas, dañan los tejidos pulmonares.
En espacios abiertos no representa un riesgo significativo, pero cuando se infiltra en viviendas, escuelas o sótanos mal ventilados, puede acumularse y alcanzar niveles peligrosos para la salud.
Los pobladores de las comunidades cercanas a Tambomachay conviven con un entorno de belleza natural y valor histórico, pero pocos saben que bajo sus pies se libera un gas potencialmente dañino
Por ello, la población demanda estudios profesionales que descarten riesgos y eviten que los rumores continúen generando alarma.
La comunidad de Tambomachay y los cusqueños solicitan:
- Un informe técnico oficial.
- Comunicación clara y oportuna.
- Evaluación de especialistas idóneos.
- Acciones preventivas y transparencia.
Tambomachay, símbolo cultural y turístico del Cusco, enfrenta hoy un problema que va más allá de lo ambiental: la falta de información oficial. Mientras los rumores crecen en redes sociales, la población permanece en incertidumbre, exigiendo respuestas reales y responsables.
Hasta el cierre de nuestra nota ninguna autoridad se ha comunicado con nosotras a pesar de las constantes llamadas telefónicas y mensajes en WhatsApp. No logramos comunicarnos ni con el alcalde de la ciudad de Cusco, Luis Pantoja Calvo ni con el especialista en gestión de riesgos y desastres, Juan Palomino Santos.
Porque en un lugar donde la historia, el turismo y la vida cotidiana conviven, el silencio de las autoridades se convierte en el mayor generador de alarma.
Esta nota fue elaborada por las corresponsales escolares Ammy Luna Lipa Acosta, Yamilet Naomi Lezama Ynchicsana, Melissa Esmeralda Quispe Mansilla, Nicole Gabriela Borda Plantanos y Fabiana Auccacusi Gutierrez, del Glorioso Bicentenario colegio nacional de señoritas Educandas (Cusco). El equipo trabajó bajo la mentoría de Ángela Peña, comunicadora y diseñadora de El Comercio.










