Bayern Múnich goleó 4-1 al PSV Eindhoven por Champions League

, después de tres partidos sin ganar, regresó al camino del triunfo superando 4-1 al , en la tercera jornada del grupo D de Champions League, donde se recuperó del revés anterior ante el Atlético de Madrid.

Esa derrota en el Vicente Calderón, por 1-0 el pasado 28 de septiembre, cortó una impresionante racha de victorias y desató los nervios del equipo bávaro, que luego empató dos encuentros en la Bundesliga, frente a Colonia (1-1) y Eintracht Fráncfort (2-2).

Con la presión de ganar para no agravar el inicio de crisis, los jugadores del Bayern salieron decididos a por la victoria y se adelantaron por medio de Thomas Müller (minuto 13) y Joshua Kimmich (21), aunque los holandeses acortaron la desventaja en el 41 por medio de Luciano Narsingh. 

En la segunda mitad, el Bayern sentenció con los tantos del polaco Robert Lewandowski en el 59 y del holandés Arjen Robben en el 84.

El Bayern suma ahora 6 puntos y se consolida como segundo del grupo D, por detrás del Atlético de Madrid, que venció 1-0 en el campo del Rostov y lleva un pleno de 9 puntos. El PSV Eindhoven es tercero con 1 punto, igual que el propio Rostov, colista por una peor diferencia de goles.

El partido empezó a decantarse del lado alemán en el 13, en un saque de esquina lanzado en corto para Müller, que tras un primer intento salvado por el portero pudo llegar al rechace y firmar el primero de la noche.

En el 21, un centro del austríaco David Alaba fue cabeceado a la red por Kimmich.

Narsingh devolvió al PSV al partido en el 41, culminando un contragolpe con un potente disparo cruzado que Manuel Neuer llegó a tocar, pero sin poder llegar a repeler.

En el 60, una gran jugada de Robben ante sus compatriotas terminó en un rechace que aprovechó Robert Lewandowski para establecer el 3-1, poniendo de nuevo distancias en el marcador del Allianz Arena, antes de que el propio Robben pusiera el cuarto, de cabeza en el 84, tras un pase maravilloso de Thiago Alcántara.

PREVIA

El Bayern Múnich no ha perdido en la Allianz Arena en la Champions League desde la goleada que encajó ante el Real Madrid (0-4) en la semifinal de 2014 y a partir de ese momento se ha impuesto en los 13 compromisos disputados en su propio estadio, lo que es un récord en la competición.

Por el momento que atraviesa, el Bayern Múnich está necesitado de lograr mañana una victoria clara en la que vuelva a mostrarse intratable, después de que en los últimos partidos los contrarios han dado con la tecla para poner en problemas al equipo de Carlo Ancelotti.

La derrota a domicilio ante el Atlético de Madrid (1-0) se considera algo que podía ocurrir, aunque traiga recuerdos aciagos de la semifinal de la temporada pasada cuando el 2-1 de la vuelta no fue suficiente para llegar a la final.

Sin embargo, todo el mundo esperaba que los rivales siguientes, el Colonia y el Eintracht Fráncfort, pagaran los platos rotos y eso no ocurrió.

El Colonia tuvo un poco de suerte para lograr un 1-1 a domicilio pero el Bayern tiene que reprocharse no haber rematado ese partido en los momentos en que tuvo una clara superioridad. Y en el partido contra el Eintracht fue el Bayern el que tuvo suerte para salir al final con un 2-2.

"Tenemos que recordar que si no damos siempre el 100 por 100 tendremos problemas", dijo después de ese partido el capitán Philipp Lahm.

Lahm ha reclamado además recuperar esa actitud con la que "los rivales sabían desde el primer minuto que no tenían nada que ganar en nuestro estadio".

Esa actitud contribuyó al logro del triplete en 2013 y a cuatro Bundesligas consecutivas, lo que hasta ahora no había logrado nadie en el fútbol alemán.

Muchos esperaban que el equipo tuviese ya un bajón tras el triple y en buena parte el mérito de que eso no ocurriera es de Pep Guardiola aunque después de sus tres años de exigencia máxima, incluso en medio de partidos que ya estaban más que sentenciados, muchos querían que volviera cierta serenidad al club.

Carlo Ancelotti era el entrenador perfecto para combinar el éxito con cierta serenidad pero la serenidad se ha convertido en los últimos partido en un relajamiento excesivo.

Ante el Eintracht ese hecho puede achacarse en parte a la ausencia de Arturo Vidal en el centro del campo, que es el que más intensidad suele poner en los partidos y contagia a sus compañeros. También Franck Ribery, lesionado y baja por varias semanas, estuvo ausente.

Sin embargo, resulta difícil de explicar que tras irse en ventaja con el segundo gol y estando en superioridad numérica el Bayern Múnich no haya logrado cerrar el partido.

Algunos piensan, ese es un título de hoy en el "Frankfurter Allgemeine" que, sencillamente, "el Bayern ha perdido calidad". Jugadores claves, como Arjen Robben y Franck Ribery, sienten el paso de los años. Además, Thomas Müller, que está en racha goleadora con la selección, en el club parece pasar por una fase de divorcio con la red.

De cara a esta temporada el Bayern Múnich solo hizo dos fichajes: Matts Hummels, que se convertido en una pieza clave del equipo, y Renato Sanches, que no ha terminado de llegar a Múnich y está lejos de justificar los 35 millones de euros que se pagaron con él

En todo caso, ahora el Bayern está en una situación en la que no estaba hace mucho a esta altura de la temporada y tiene por delante un partido en el que sólo le vale la victoria -otro resultado podría incluso enredar la clasificación a octavos- y ante el que está lejos de llegar con la plena seguridad en si mismo de otros años.

Se trata del primer examen de alto vuelo para Ancelotti tras una fase de desfallecimiento que hace años no se daba en el Bayern. Y de paso puede mejorar el récord de victorias como local. 

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