Por Raúl Castillo

Para algunos, Luis Enrique es apenas un DT de fútbol; para otros se ha convertido en un guía y líder espiritual. La vida le golpeó de forma cruel en 2019, pero años después, el español supo convertir su dolor en enseñanza. Cuando unos esconden y callan con el duelo; él lo muestra, conversa y saca una lectura constructiva a quienes le preguntan por Xana, su hija fallecida a causa del cáncer. Luis Enrique no es una cebolla que tienes que ir pelando capa por capa, sino es una puerta abierta que nos confirma que sin salud emocional no puede existir el liderazgo; que, sin amor, no puede existir el legado. Y, que hoy, ni el fútbol de Mbappé, Messi y Neymar pudieron adherir más aficionados del PSG que el humanismo que nos ha dado este hombre de 55 años. Esta es su historia, la que hace alucinar a miles de hinchas con el Barcelona de la ‘MSN’, que ganó la ‘Orejona’ en Berlín.

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