Copa América: ¿Qué versión de Paolo necesita Perú? [OPINIÓN]
Copa América: ¿Qué versión de Paolo necesita Perú? [OPINIÓN]
Miguel Villegas

Ahora que es inminente su película, conviene decir algo: la vida de tiene muchas versiones. Un lado A contundente y categórico el goleador, un lado B peligroso y exagerado. La selección no necesita, por ejemplo, al que discute irresponsable una decisión del árbitro –y pasa 6 fechas fuera y debilita al equipo que ya era débil, ni al que reta a un hincha a pelear en la cancha y menos al que le arroja una botella a otro solo porque lo insulta. En Alemania o en Brasil, en el Nacional o Maracaná, ese es el peor Guerrero. Y si esas versiones ya son tóxicas para él y para el equipo peruano, su status actual no admite fallas: es el líder absoluto de

Es, si se quiere, el llamado a dar el ejemplo.

Por estadísticas, es el único titular. No solo porque es el goleador peruano de las últimas dos Copas América (10 goles), sino por el futuro inmediato posible: si repite los números –una situación posible podría alcanzar en el podio histórico del torneo a otro peruano, Lolo Fernández, que tiene 15. El radio de su prestigio se extiende, además, por la experiencia en Bundesliga y el Brasileirao, dos mercados que ninguno de los 22 futbolistas que lo acompañan en la lista de Gareca ha pisado (aún). Aunque no saliera con la cinta, igual la cámara lo seguiría a la hora de cantar los himnos. Aunque jugara con gorra y sin camiseta número ‘9’, sus movimientos de centrodelantero mortífero lo delatarían como el crack que es.

Por eso mismo, y más allá de lo que consiga a título personal en la Copa, incluso de lo que ocurra en la campaña con el equipo de Gareca, Perú necesita la mejor versión futbolística de . Al delantero de categoría que podría pelear el puesto en cualquier selección de América. Al delantero que conecta con la gente y blinda al vestuario desde su sola presencia. El día en que se dé cuenta –nos urge- nadie discutirá sobre el capitán que lidere la blanquirroja en los años que vengan. Solo entonces, habremos olvidado a los otros.

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