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"Cuidado: Lionel Messi está molesto", por Pedro Canelo

El 10 argentino vivirá este domingo otra prueba límite para trascender en el top de futbolistas de todos los tiempos

Cuidado: Lionel Messi está molesto, por Pedro Canelo

Cuidado: Lionel Messi está molesto, por Pedro Canelo

Lionel Messi está cansado de esperar (pero igual espera). En su condición natural de hombre competitivo, vive en permanente cuenta regresiva para el próximo reto. Faltan dos días para la gran final de la Copa América Centenario contra Chile y Messi, más allá de querer celebrar su cumpleaños 29, se molesta públicamente con la AFA por un retraso en su vuelo Houston-Nueva York. Ya quiere entrar a la alfombra verde del MetLife Stadium. Su paciencia ha alcanzado un límite, su ansiedad por jugar otra final también. Al igual que en el Maracaná hace dos años, como pasó en el Nacional de Santiago hace doce meses, Leo se enfrenta a otra situación extrema. Y con él se cumplirá ese lugar común de “a la tercera es la vencida”. O gana la Copa América Centenario o se condenará al incómodo purgatorio de quienes solo fueron grandes con su club. Todas las cartas en la mesa, Lionel. Un decidido “all in” que será transmitido por los canales de deportes de todo el mundo. Para ser un nuevo Maradona o para quedarte solo como un heredero de Cruyff.
 
Sí, Messi está molesto. Pero no es el fastidio de Diego Armando reclamando a los italianos que dejen cantar su himno o de un Cristiano arrojando el micrófono de un periodista al agua. Lo de Lionel no es un berrinche para las cámaras, es la caliente adrenalina de quien se siente felizmente retado. Cerca de cumplir los treinta años, Lionel por fin ha reconocido que lee las críticas y ha dicho que le parece una “boludez” que lo critiquen por no gritar “juremos con gloria a morir” antes de cada partido. Como un comercial de marca de celulares que acaba de grabar en Barcelona, Messi siempre está expuesto al desafío no solo porque es el mejor, sino porque tiene que demostrarlo todos los días.   
 
Cuando le dieron ese trofeo a mejor jugador del Mundial 2014 en el centro del césped del Maracaná, Lionel Messi vivía una hirviente procesión por dentro. Se sintió morir e hizo todo lo posible para comenzar de cero. Este Leo no se apellida DiCaprio pero estos dos años se ha comportado como un renacido. Con cuatro balones de oro ganados, se puso a dieta, se dibujó tatuajes, aprendió a responder cuando le pegan y como si quisiera poner énfasis en ser un crack hambriento de revancha, se dejó una agresiva barba propia de los jugadores de rugby.  Es hoy un chico malo dispuesto a cobrarse todas las cuentas pendientes.
 
Sus estadísticas en esta Copa América Centenario confirman su naturaleza “killer”. Contra Estados Unidos dio dos pases gol y anotó un tiro libre que solo puede ser comparado con las obras maestras que un tal Ronaldinho pintó en arcos rivales. Cinco goles, cuatro asistencias, tres veces elegido el MVP (Jugador Más Valioso) de los partidos de Argentina.  Ya batió el récord goleador histórico de Gabriel Omar Batituta y si alguno se ha confundido con ese look de náufrago, es bueno recordar que ni siquiera tiene treinta años.

Messi nunca será Maradona (y viceversa). De todos modos este fin de semana regresará la comparación.  A favor de Lionel, podemos decir que para su espíritu competitivo fue una bendición que exista un Cristiano a quien superar siempre. Diego tuvo a Platini, Gullit o Matthaus, pero ninguno llegó al nivel de antítesis que el portugués ha alcanzado frente a la ‘Pulga’. Lionel está molesto porque no solo tiene que superar en el mano a mano al luso. Además tiene a parte de la prensa de su país esperando que pierda ante la estupenda selección sureña para decir “lo dijimos, Messi es un muerto”. Conmebol acaba de darle en Nueva York una validez máxima a este torneo en Estados Unidos. La Copa Centenario es una Copa América tan válida como la del 2015. Y está Chile como rival, justo uno de los países que tiene menos empatía con los argentinos. Que Lionel Messi no lea esto, pero perder en Nueva Jersey será quizá más doloroso que el gol de Götze (final de Brasil 2014). Porque es la tercera vez, porque debe ser la vencida. Argentina no campeona en selecciones hace 23 años. A Lionel Messi también le molesta escuchar eso. Su barba casi bíblica es el look que quizá faltaba para un hombre casi treintañero que esperó dos años para este domingo de resurrección.

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