Por Rogger Fernández

volvió a dar un golpe de autoridad en Europa y eliminó al tras imponerse 2-1 en el Etihad Stadium, cerrando la serie con un contundente 5-1 en el global. El equipo de Álvaro Arbeloa, que ya había ganado 3-0 en la ida, jugó con inteligencia una noche que exigía carácter más que brillo.

El partido arrancó con tensión y un City obligado a atacar, pero todo cambió temprano. Una mano de Bernardo Silva dentro del área derivó en su expulsión y en un penal que Vinícius Jr. transformó en el 1-0. Con un hombre más y la ventaja ampliada, el Madrid manejó los tiempos ante un rival que, pese a la adversidad, intentó reaccionar con empuje.

Antes del descanso, Erling Haaland logró empatar y encendió una ilusión momentánea en los ingleses. Sin embargo, el segundo tiempo mostró a un Madrid más sólido, resistiendo los intentos del City con intervenciones clave —primero de Courtois y luego de Lunin— mientras esperaba el momento justo para golpear.

Ese golpe final llegó en los minutos de cierre, otra vez con Vinícius, que firmó su doblete y terminó de apagar cualquier intento de remontada. Fue una serie que se definió con contundencia desde la ida, pero que en Manchester confirmó la jerarquía de un Real Madrid que, fiel a su historia, sabe competir mejor que nadie en la Champions.

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