Por Marco Quilca León

Los Mundiales suelen dejar campeones, goleadores y fotografías para la historia. Pero también abren debates que sobreviven mucho después del pitazo final. El Mundial 2026 no fue la excepción. España conquistó el planeta con una campaña extraordinaria, construida desde una solidez pocas veces vista -apenas recibió un gol en todo el torneo- y con la autoridad de haber eliminado a dos gigantes como Francia y Argentina. Al mismo tiempo, Lionel Messi volvió a desafiar cualquier lógica del deporte: a los 39 años anotó ocho goles, repartió cuatro asistencias y condujo a la Albiceleste hasta la final, en una actuación que para muchos merecía el Balón de Oro del campeonato.

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