Redacción EC

Hay celebraciones futbolísticas muy pintorescas. Tenemos algunas con artes marciales como la de con el (se tumbó a un espectador que estaba en las tribunas) o algunas más conmovedoras como el balanceo paternal de en el Mundial Estados Unidos 94. Pero pocas serán como la de este jugador del fútbol amateur italiano.

Vestido con la camiseta número '9', el emocionado artillero aprovechó un rebote del portero rival para anotar. Su éxtasis llegó al extremo cuando corrió a celebrar con sus compañeros. El jugador decidió embestir con el banco de suplentes hasta destrozar una de las paredes de plástico con un soberbio cabezazo. El árbitro, al verlo fuera de control, decidió expulsarlo del encuentro. La alegría duró muy poco.