Por Jasson Curi Chang

Con hielo sobre el empeine del pie derecho, pero con la sonrisa intacta. Así terminó Kylian Mbappé la noche en Boston. Mientras el resto de sus compañeros celebraba la clasificación de Francia a las semifinales del Mundial 2026, él alternaba abrazos con una bolsa de hielo sujetando el pie que, por algunos minutos, paralizó a todo un país. Fue una escena curiosa: el futbolista más determinante de la Copa abandonó el campo lesionado, aunque apenas sonó el pitazo final volvió a sonreír, saltó con el grupo y dejó la sensación de que el susto, al menos por ahora, no pasó de eso.

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