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“¿La Libertadores pierde interés…?” | OPINIÓN

“Los clubes brasileños y argentinos han monopolizado el torneo con su presencia y su protagonismo”

(Foto: EFE)

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“No sé si me pasa a mí, pero la Copa Libertadores, por alguna razón, no genera la expectativa de antes. Por ahí puede haber un buen juego, pero la gente se entera después. O la mira cuando llegan las finales. En este caso había interés por tratarse de Liga y porque venía Boca, pero en general se ha perdido ese fervor de otros tiempos”, nos decía, antes del duelo Liga de Quito-Boca, Ricardo Vasconcellos, jefe de Deportes de El Universo, de Guayaquil. En buena medida es así, y es entendible. Los clubes brasileños y argentinos han monopolizado el torneo con su presencia y su protagonismo. No sólo por su mayor número de plazas (7 Brasil, 6 Argentina, más uno cada uno por tener los campeones de la Copa Sudamericana y de Libertadores respectivamente), también porque son quienes pelean habitualmente los títulos. La diferencia escandalosa de poderío económico que se ha establecido entre Europa y Sudamérica tiene un correlato en el continente entre los representantes de Brasil y Argentina y el resto. Y eso determina las posibilidades de éxito. Ya sabemos que, a nivel de clubes, el dinero decide mucho. Con chequera se hicieron grandes los grandes, fichando.

Ponemos un solo ejemplo: Palmeiras renovó en enero el contrato con Crefisa, una entidad crediticia brasileña que paga 21 millones dólares anuales por poner su nombre en la camiseta del gigante del Parque Antarctica. Una cifra inimaginable para la mayoría de los clubes de la región. Y se trata de un solo rubro de ingresos. Esto le permite al Verdão, además de reforzar su nómina, pagar una millonada a Luiz Felipe Scolari, su cotizadísimo entrenador. Desde luego, Palmeiras (como Flamengo, São Paulo, Corinthians, Gremio, Cruzeiro, etc.) pueden componer planteles notablemente más estelares que sus rivales en Copa. Algo similar ocurre con Boca y River, sobre todo Boca, cuya facturación es muy elevada (tiene 140.000 socios que abonan religiosamente entre 14 y 24 dólares mensuales). Pueden fichar, fichar y fichar… São Paulo le hizo un contrato a Dani Alves de 4,2 millones de euros cada doce meses. El presupuesto anual de todo un plantel en otros clubes del continente. Y ni siquiera juega la Copa.

La última edición de la Copa Libertadores quedó en manos de River Plate. (Foto: AFP)

La última edición de la Copa Libertadores quedó en manos de River Plate. (Foto: AFP)

Tal poderío económico genera una brecha profunda con otros mercados de la región, que pierden posibilidades competitivas. Consecuencia: para los hinchas de esos demás países disminuye la atracción por la competencia.

No se trata de quitarles cupos a los más potentes; eso sería nivelar hacia abajo; e igual seguirían ganando. Son los permanentes animadores y por ellos se consiguen fortunas en la comercialización de los derechos, de lo cual se benefician todos. Los demás deben dar un paso al frente.

“El público uruguayo, sobre todo los hinchas de Peñarol y Nacional, que forman el 90% de la afición, viven cada comienzo de Libertadores con bastante expectativa, pero eso se transforma, más pronto o más tarde, en frustración y hasta reproches, cuando sus equipos resultan eliminados -cuenta Luis Prats, periodista del diario El País, de Montevideo-. Ambos clubes ganaron varias veces el trofeo, pero hoy parece un imposible ante las distancias económicas con argentinos, brasileños y varios países más. Y el hincha no se termina de convencer de esa desventaja. Después queda un largo trecho de Libertadores sin los colores de sus equipos, lo cual sin duda enfría mucho el interés, aunque algo se rescata si aparecen jugadores uruguayos en alguno de los clubes que definen la Copa o si se produce un hecho excepcional, como la final River-Boca del año pasado”.

Gabriel Meluk, jefe de la página deportiva de El Tiempo, de Bogotá, coincide, el no luchar por los títulos reduce el amor por la Copa, “pero también hay otros motivos -dice-, la oferta global, que es más atractiva. Ahí nos damos cuenta de que el fútbol del tercer mundo es de tercer mundo. Antes, cuando no había televisión, la prensa, El Gráfico sobre todo y las radios con transmisiones apenas audibles, nos traían leyendas de partidos épicos, pero ahora que podemos verlos nos damos cuenta de que no son así. Honestamente, yo no puedo perder dos horas de mi vida viendo un Liga de Quito-Boca”.

La visión peruana: “Por supuesto argentinos y brasileños se han ganado el derecho de tener más plazas, pero al margen de la justicia, se viene abajo la expectativa -piensa Ricardo Montoya, colega limeño-. Antes un Peñarol animaba, un Nacional de Uruguay, el mismo Nacional de Medellín… Pero son casos aislados. Normalmente llegan a la final un brasileño y un argentino, o dos argentinos o dos brasileños. Entonces termina siendo aburrido para los demás. Ni qué decir para los peruanos, que en materia de selección tenemos cierto nivel, pero nuestros clubes son muy malos. Además, nos hemos acostumbrado a ver el fútbol de play station de Europa y luego nos toca ver esto… Todavía nos cautiva un poco la tradición de la Libertadores, el coraje con que se juega, pero calidad…”

Chile es un país con estabilidad económica y ebullición empresaria. Sus clubes están privatizados y sus dueños son ricos empresarios. ¿Por qué entonces no figuran en los torneos internacionales? Seguro es el medio de peores resultados considerando su potencial financiero. “En Chile la Copa siempre interesa porque es un torneo que atrapa. El debate acá es por qué los clubes, ahora sociedades anónimas, no logran discutir a nivel continental ninguno de los dos campeonatos de Conmebol -dice Danilo Díaz, de radio ADN-. El cuestionamiento mayor apunta a los cuadros grandes, que a pesar de sus inversiones no son capaces de competir. Uno de los puntos es que se arman equipos para dejar tranquilos a los hinchas con muchos veteranos con patente de ídolos, pero que ya no están para luchar en las batallas coperas. Los clubes alegan que están contenidos porque en Chile no se puede gastar en remuneraciones más del 70% de los ingresos. Entienden que un fair play financiero es una alternativa. Ese argumento se cae a pedazos cuando Universidad de Chile es eliminado por Melgar o Colo Colo por Universidad Católica de Quito”.

En Bolivia el panorama no difiere, comenta Ramiro Siles, editor de Deportes de La Razón, de La Paz. “La expectativa generalmente dura hasta la fase de grupos, que es adonde llegan nuestros equipos. Luego decae notablemente. El año pasado levantó en la final porque jugaban Boca y River, que acá tienen muchos seguidores. Que si eran dos brasileños o incluso un brasileño y un argentino, no hubiese sido igual. Ahora pasará lo mismo si se da la semifinal Boca y River, eso sí atrae”.

Tampoco ayudan los arbitrajes. Todos los sucesos polémicos de los partidos se saldan siempre a favor de los poderosos. Con VAR o sin él. Lejos de acortarse, la grieta se va profundizando. Hay diez invitados a la fiesta, pero sólo se divierten dos, los demás miran con caras largas.

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