Lionel Messi fue expulsado en la última Copa América. (Foto. AFP)
Lionel Messi fue expulsado en la última Copa América. (Foto. AFP)
Redacción DT

salió de la última Copa América con más suspensiones que goles. Marcó uno solo y tras el partido contra Chile por el tercer puesto recibió una fecha por la expulsión (la cumplirá en el primer encuentro por las eliminatorias) y otros tres meses por sus acusaciones de corrupción a la Conmebol. La sanción temporal caducará el 3 de noviembre, por lo cual Messi tendrá vía libre para integrar el plantel del que Lionel Scaloni anunciará este lunes para los amistosos ante Brasil (15 de noviembre, en Arabia Saudita) y Uruguay (19, en Tel Aviv) o Paraguay (19, en Bangladesh).

El capitán quedó al margen de los últimos cuatro amistosos, en cuyo lapso sufrió dos lesiones. Además de su regreso, Scaloni ya adelantó en la última gira que también será convocado Sergio Agüero, ausente desde la Copa América de Brasil.

En una reciente entrevista con TyC Sports, Messi le dio un nuevo aval al ciclo transformador que lleva adelante el DT de Pujato: “Después de muchos cambios y la incorporación de varios chicos nuevos, sobre el final de la Copa América se vio una gran selección. Crecimos muchísimo, también en los amistosos. Ahora nos estamos armando para llegar bien a la Copa América 2020”.

A los 32 años, el compromiso de Messi con el seleccionado se mantiene inalterable. Transmite la sensación de que su entusiasmo por seguir siendo parte va en aumento luego de curar el fuerte desencanto que dejó el Mundial de Rusia. Logró sintonía fina con esta nueva etapa. A diferencia de otros momentos de su carrera, el rosarino se relacionó últimamente con el seleccionado de una manera más punzante y activa frente a los micrófonos que en la cancha, donde en la Copa América mostró un nivel apenas discreto, con las excepciones del cotejo ante Brasil y hasta que vio la tarjeta roja contra Chile por el tercer puesto.

Lo último en la selección: la expulsión en la Copa América ante Chile:

Está pendiente que Messi encuentre su lugar en el esquema y una mejor complementación con sus compañeros. Hasta aquí, el estilo Scaloni se caracterizó por ser muy ecléctico, tanto en sus planteos como en el dibujo táctico. En los últimos cuatro ensayos varió de un partido a otro: 4-3-3, 4-5-1, 4-2-3-1 y 4-4-2. Jugó replegado y salió de contraataque, como cuando goleó a México, o presionó alto para recuperar rápido y golpear, postura con la que vapuleó a Ecuador. Tampoco le faltó capacidad de corrección para revertir en el segundo tiempo el 0-2 con Alemania.

En cualquier caso, fue un seleccionado versátil, que se sintió cómodo y competitivo sin Messi. Este será el próximo desafío: que el N° 10 mejore y el equipo se potencie. La dependencia será inevitable, lo que se debe desterrar es la sumisión. Con Scaloni se consolidaron Paredes y De Paul, reaparecerá Lo Celso, a Acuña se lo verá seguido por el carril izquierdo, Lautaro Martínez será el recambio natural para Agüero, y Alario aprovecha las oportunidades más rápido que Dybala.

Vuelve Messi a un seleccionado cuyo crecimiento, para que sea más robusto, no debería desvincularse de la madurez de su Nº 10. Ambos ya se entienden fuera de la cancha; falta que lo hagan adentro.

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(GDA: La Nación)