“El croata ha preferido vivir la mejor noche de su vida deportiva sin excesos, con una sonrisa de todos los días y con un traje en blanco y negro. (Foto: AFP)
“El croata ha preferido vivir la mejor noche de su vida deportiva sin excesos, con una sonrisa de todos los días y con un traje en blanco y negro. (Foto: AFP)

Mientras Luka Modric recibe el premio The Best de la FIFA no exagera gestos y pide permiso para agradecer en croata. No viralizará un grito de guerra como Cristiano ni será tendencia por el color de su terno como Messi. El croata ha preferido vivir la mejor noche de su vida deportiva sin excesos, con una sonrisa de todos los días y con un traje en blanco y negro. Modric ha hecho de la gloria deportiva un hecho cotidiano.


1. El mejor (por ahora)

Los premios The Best distinguen a los mejores del último tiempo (léase 12 meses). Y Luka Modric cumplió en modo sobresaliente dos misiones de un futbolista de élite: fue jugador de equipo en el Real Madrid tricampeón de Champions –una pieza fundamental para el engranaje en el medio–, y fue líder de la selección croata subcampeona del mundo. A diferencia de sus rivales en la nominación –Cristiano y Salah–, Modric sostuvo el pico de rendimiento en los dos torneos estelares del fútbol mundial (Champions y Mundial de Fútbol).


Aunque lo de Modric suena más a un premio a la trayectoria –tiene 33 años y ha sido campeón de Champions en tres años consecutivos–, hay que precisar que este tipo de trofeos tiene un tiempo de caducidad de 12 meses. El croata tendrá el rótulo de mejor futbolista del mundo hasta la próxima gala de The Best. Si Messi es el crack insuperable de los últimos 30 años (es lo que piensa este columnista) o si Cristiano califica a un top cinco de todos los tiempos, ya es tema de otro debate. Modric es el mejor futbolista en tiempo presente y eso es lo que ha reconocido la FIFA en Londres.


2. La revolución francesa de Deschamps

Como futbolita veinteañero, Deschamps vivió el día más triste del fútbol francés cuando quedaron fuera de Estados Unidos 94 al ser derrotados por aquella Bulgaria de Stoichkov y Kostadinov. Reinventado como líder de un equipo con el orgullo herido, fue capitán en el campeonato mundial del 98.


Ya había conducido como jugador la recuperación poscrisis y ahora le tocó como técnico. Aquella Francia que volvió desarmada después de Sudáfrica 2010 hoy es la mejor expresión colectiva en competencias de selecciones. Merecido el premio a mejor técnico en The Best. Su presencia en el banco galo fue tan decisiva como alguna inteligencia de Griezmann, alguna salvada de Varane o una gambeta de Mbappé.


3. El gol de la democracia

En una premiación con ausencias (‘CR7’ y Messi), el egipcio Mohamed Salah era un infaltable. No solo estaba nominado como Mejor Jugador, sino que su gol al Everton el año pasado estaba nominado al Premio Puskas. Ante los ojos de un aficionado promedio del fútbol, este tanto no puede hacerle competencia a la impresionante chalaca de Cristiano ante la Juventus por la Champions. Pero, insistiendo con la idea de ser precisos, es justo explicar que este premio al mejor gol de la temporada se mide con la votación de los hinchas. Solo los premios de Mejor Jugador y Mejor Técnico se definen con votos de capitanes, técnicos de selecciones y periodistas deportivos. Hay casi 90 millones de egipcios que, si pudieran, elegirían como mandatario de su país a Salah. Lo que no pudieron hacer en una elección presidencial, lo hicieron en la página web de la FIFA.

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