RUDY JORDÁN ESPEJO

Sin quitarle una ñisca de mérito a , que más pareció Bolt destruyendo una nueva marca en los 100 metros planos o el , vale la pena detenerse en la tibia y novata marca que le hizo el back Mark Bartra y que, a la postre, permitiría la .

1. No usa los brazos. Bale arremete desde su campo y cuando se cruza con Bartra en mitad de cancha, el defensa culé no abre los brazos para desacelerar la endiablada corrida del galés. El central catalán tampoco usa el cuerpo, un recurso legítimo y natural para un defensa en una jugada de inminente peligro.  

2. No va al piso. A diferencia de Bale –que hizo un recorrido curvo, en parábola y con la dificultad adicional de llevar el control orientado del balón– Bartra realizó un pique recto y libre hacia la pelota. Es decir Bale, balón en pie, recorrió más metros que Bartra en la misma distancia pero esta ventaja el defensor tampoco la aprovechó. Llegados en igualdad de condiciones al borde del área, el central no utilizó el recurso extremo de una carretilla que, si bien pudo terminar en un corte limpio o un indecoroso foul con expulsión, pudo evitar el gol.  

3. Pasa la pelota o el jugador. Esta lección, un poco rudimentaria pero elemental y bien aprendida entre los centrales sudamericanos que juegan en la élite del fútbol europeo, Bartra también la desaprobó. Sospecho que, viéndose superados por la descomunal potencia de Gareth Bale; David Luiz, Dante, Thiago Silva o el propio Mascherano se las hubieran ingeniado para desestabilizar o, en último caso, hacerle foul al galés. Y esto no es una apología a la violencia pero en, in extremis, el corte es también parte del juego. Más aún si hay una Copa del Rey de por medio.