Por Miguel Villegas

Hecho para National Geografic más que para la fifa.com, Cabo Verde era, hasta el mediodía de este lunes mundialista, un paraíso de playas preciosas en la parte más occidental de África. Sus jugadores, hombres bronceados y desconocidos. Su camiseta, un souvenir exótico para coleccionistas. El fútbol es el único deporte colectivo en el que David puede enfrentarse sin miedo a Goliat y Cabo Verde refresca hoy la leyenda: empató con España 0-0, con una rigurosidad táctica notable -un solo foul en 110 minutos- y dos hombres cuyas historias son más googleadas que Lamile Yamal: Vozihna, el arquero de 40 años que se consolaba de niño con su abuela y Pico Lópes, el capitán del equipo convocado por un email en Linkedin.

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