Argentina tuvo que exigirse al máximo para eliminar a la sorprendente Cabo Verde, pero una vez terminado el partido toda la tensión quedó atrás. Mientras abandonaba la zona mixta, Lionel Messi fue rodeado por varios jugadores del conjunto africano, quienes aprovecharon la oportunidad para pedirle fotografías, autógrafos y el tradicional intercambio de camisetas. La escena reflejó la admiración que despierta el capitán albiceleste incluso entre quienes acababan de enfrentarlo durante 120 intensos minutos.
Argentina tuvo que exigirse al máximo para eliminar a la sorprendente Cabo Verde, pero una vez terminado el partido toda la tensión quedó atrás. Mientras abandonaba la zona mixta, Lionel Messi fue rodeado por varios jugadores del conjunto africano, quienes aprovecharon la oportunidad para pedirle fotografías, autógrafos y el tradicional intercambio de camisetas. La escena reflejó la admiración que despierta el capitán albiceleste incluso entre quienes acababan de enfrentarlo durante 120 intensos minutos.
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Fue entonces cuando apareció el humor de Messi. Entre sonrisas, el rosarino lanzó una frase que rápidamente se volvió viral: “Me pidieron la camiseta... ¡y dentro de la cancha me agarraron a patadas!”. La ocurrencia provocó las risas de los periodistas y de los propios futbolistas caboverdianos, quienes no ocultaron su emoción por compartir un momento con el ocho veces ganador del Balón de Oro.
La broma tenía un trasfondo evidente. Cabo Verde disputó uno de los partidos más físicos del Mundial y obligó a Messi a convivir con una férrea marca durante todo el encuentro. Incluso, el capitán argentino terminó el compromiso con un visible hematoma en la frente tras un choque fortuito con un defensor rival. Pese a ello, lejos de guardar rencor, destacó el enorme nivel de un equipo debutante que estuvo muy cerca de dar uno de los grandes golpes del campeonato.
Uno de los más emocionados fue el veterano arquero Vozinha, figura del conjunto africano, quien recibió elogios del propio Messi por su actuación y finalmente consiguió la camiseta que tanto anhelaba. El guardameta reveló que el argentino lo felicitó por su desempeño y le aseguró que su país debía sentirse orgulloso de él, un gesto que terminó de coronar una de las historias más entrañables de este Mundial.
La imagen de los jugadores de Cabo Verde esperando pacientemente a Messi resumió el espíritu con el que la selección africana se despidió de la Copa del Mundo. Competitiva dentro del campo, respetuosa fuera de él. Y el capitán argentino, fiel a su estilo, respondió con una broma que descomprimió el ambiente y dejó una postal que difícilmente será olvidada: durante dos horas recibió golpes de sus rivales, pero apenas sonó el pitazo final todos querían llevarse un recuerdo del mejor futbolista de su generación.
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SOBRE EL AUTOR
Periodista en Deporte Total de El Comercio desde 2018, el mismo año que Perú cumplió el sueño de volver a un Mundial. Siete años en el diario con coberturas de Eliminatorias, Copa América, Mundial, Juegos Olímpicos, Juegos Panamericanos, en vivo y streaming.
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