Por José Antonio Bragayrac

Cuando la Argentina de Messi fue eliminada en octavos de final en Rusia 2018 por la Francia de un emergente Mbappé, Pico Lopes trabajaba como asesor hipotecario en un banco de Dublín, Irlanda. Era, por así decirlo, un futbolista a medio tiempo. Casi dos años después, sin querer, se convertiría en una de las novedades de la emergente selección de Cabo Verde gracias a la tecnología y a Google. Ocho años después, la vida le ha dado la oportunidad de enfrentar en menos de un mes a dos selecciones campeonas del mundo (y no perder) y, por si fuera poco, ahora cumplirá el sueño de marcar a Messi.

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