Por José Antonio Bragayrac

Que se haya pasado casi todo el Mundial mirando al suelo era una mala señal. O quizá un aviso discreto de que la tristeza -o la catástrofe- estaba próxima. Lo cierto es que Marcelo Bielsa, muy a su estilo, se presentó ante la prensa en Uruguay días después de la bochornosa eliminación de su selección en primera fase. Y lo hizo para dar su versión de los hechos frente a un crimen deportivo en el que se le asume como gran culpable.

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