Felipe Melo, capitán de Palmeiras, celebró el título de la Copa Libertadores. (Foto: Reuters)
Felipe Melo, capitán de Palmeiras, celebró el título de la Copa Libertadores. (Foto: Reuters)
Redacción EC

Una terrible lesión en el tobillo impidió que Felipe Melo se presente en los partidos más importantes de la Copa Libertadores con Palmeiras. A pesar de los pronósticos negativos, el mediocampista se recuperó antes de tiempo y estuvo con sus compañeros en la gran final contra Santos en el estadio Maracaná.

El veterano volante ingresó en el minuto 102 del duelo, para reemplazar a Rony (jugador que asistió para el gol de Breno Lopes). La breve participación en el juego fue suficiente para que el hombre de 37 años tenga el derecho, como el capitán principal y referente, para alzar el ansiado trofeo continental.

“Me convertí en el capitán del Palmeiras con mucho trabajo, mucha humildad. Hoy paso a la historia, a un selecto grupo de campeones de la Libertadores. Me preguntaron si me sentía como un ídolo y dije que sentía lo que hace la afición, pero hoy soy parte de la historia del club, como toda esta plantilla. Sellamos una historia tan hermosa de un club tan grande... Hoy entro en la historia del club de una vez por todas, como uno de los grandes ídolos”, declaró.

Enseguida, Felipe Melo se dirigió a las personas que creyeron imposible su retorno a las canchas. “Dijeron que era imposible volver. Incluso hicieron una encuesta si volvía (a jugar por la lesión). Cuatro meses... En dos meses era imposible volver, pero yo sigo al Dios de lo imposible. Hoy, gracias a Dios, me estoy sintiendo plenitud. Muy feliz. Es una sensación de gran alegría”, añadió en un Live en Instagram.

Y en el cierre, antes de levantar la Copa Libertadores en compañía del paraguayo Gustavo Gómez hizo una confesión. “Yo no nací palmeirense. Nunca me propuse esconderme. Pero me hice palmeirense y me voy a morir palmeirense”, expresó el brasileño que vistió las camisetas de Juventus, Galatasaray y Mallorca.

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