Por Leonardo Ledesma Watson

Los hechos: tras el canto de los himnos nacionales, hinchas argentinos y brasileños empezaron a insultarse y golpearse, mientras por la televisión se veía cómo las fuerzas policiales de Río de Janeiro y la seguridad privada del Estadio Maracaná, cargaban y ahuyentaban a palos y piquetes a los visitantes. Minutos después, el plantel albiceleste con Lionel Messi, Emiliano Martínez, Giovanni Lo Celso, Nicolás Otamendi y otros más a la cabeza, se acercaron a la tribuna popular en la que ya se podían observar cabezas ensangrentadas, encontronazos que se habían hecho casuales, selfies inoportunos y gente a la que le importaba más imponerse sobre otra en vez de ver un partido de fútbol. Ante esto, Messi, capitán y emblema, mostrando una comprensiva incomodidad y un criterio bastante amplio de resguardo, dijo nos vamos, y retiró a todo su equipo a camerinos por lo que, tanto quienes estaban en el estadio como quienes lo miraban desde casa, pensaron que no se jugaba más.

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