Hace seis meses jugaba en Segunda y Bayern pagó 40 mlls. por él

De los humildes campos de la Segunda División portuguesa a engrosar la nómina de estrellas del en apenas seis meses. Eso es lo que tardó el joven Renato Sanches, de 18 años, en impresionar al fútbol mundial y hacerse un hueco entre los traspasos más caros de Portugal.

Los 35 millones de euros fijos pagados por el conjunto alemán ya le sitúan entre las ventas más elevadas del fútbol luso, una cantidad que puede incrementarse en otros 45 millones en función de objetivos, lo que le da opciones para convertirse en la transferencia más astronómica de la historia del país.

El futbolista, representado por el agente Jorge Mendes, había renovado su contrato hasta 2021 con el Benfica el pasado mes de diciembre, con una cláusula de rescisión fijada en 80 millones de euros.

Su progresión fue exponencial y acelerada. Renato Sanches arrancó la temporada en el filial del conjunto lisboeta, que milita en Segunda División, y sólo se estrenó con el primer equipo un 30 de octubre de 2015, cuando jugó los últimos quince minutos contra el Tondela.

El jugador ya era considerado desde hace años una de las perlas de la prolífica cantera de las "águilas", y esta campaña, con Rui Vitória en el banquillo, tuvo su oportunidad.

El lateral derecho Nélson Semedo, el extremo Gonçalo Guedes y el propio Renato Sanches, todos ellos canteranos, fueron sumados a la causa de un Benfica que aspira a revalidar el título de Liga en la última jornada, que debe jugar todavía la final de la Copa de la Liga y que llegó hasta cuartos de Final en Liga de Campeones.

En la recuperación de las "águilas" tras un mal arranque de temporada tuvo un papel fundamental el nuevo jugador del Bayern de Múnich, convertido en el verdadero pulmón de un conjunto que sufrió bajas importantes en el medio campo.

Sanches jugó doce partidos con el filial hasta que, en noviembre, subió al primer equipo. Partió de inicio en Champions contra el Astana kazajo y, desde entonces, se hizo con la titularidad.

En estos seis meses, Renato Júnior Luz Sanches (Lisboa, 1997) ha disputado un total de 34 encuentros entre todas las competiciones, un corto período que para él fue más que suficiente para encandilar a propios y extraños.

Con 1,76 metros de altura y unos 70 kilos de peso, el futbolista destaca por su fortaleza física y parece una "roca". No en vano, son pocas las veces que pierde un envite cuerpo a cuerpo, incluso contra jugadores de mayor tamaño.

Típico centrocampista "box to box" -que va de área a área, ayudando en defensa y en ataque-, se despliega por todo el campo desde la posición de "8", por delante del pivote defensivo.

Impetuoso, arrollador y con fuerte disparo, destaca por su atrevimiento y capacidad de recuperar balones, aunque tiene margen para mejorar a nivel posicional y en el pase.

"No es un medio normal, él es atrevido, no juega en corto, ni en paralelo. Es cierto que tiene sus errores, pero es diferente", le defendió Rui Vitória cuando aparecieron algunas voces críticas con su estilo.

De orígenes humildes, Renato Sanches entró en las categorías inferiores del Benfica con nueve años. Que desde hace tiempo ya prometía lo prueba el hecho de que el propio Jorge Mendes ya le representara cuando apenas era un adolescente.

De hecho, al jugador le fue asignado una especie de tutor para garantizar que el futbolista se mantuviera alejado de los problemas habituales en su barrio, Quinta Grande, uno de los más conflictivos de la capital portuguesa.

De raíces caboverdianas, el futbolista contó apenas con el apoyo de su madre, según explicaron a EFE fuentes próximas al futbolista, pues el progenitor abandonó el hogar cuando Sanches era pequeño.

Ahora, después de dar muestras de su calidad en el Benfica, es protagonista de un astronómico traspaso a uno de los grandes del continente, el Bayern de Múnich, y está pendiente de ser convocado por Portugal para la Eurocopa tras debutar con la selección absoluta en los recientes amistosos contra Bélgica y Bulgaria.

EFE

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