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TESTIMONIO: “El caudillo de mirada pícara” por Mario Fernández

El experimentado colaborador de Deporte Total cuenta sobre sus contactos con Julio Grondona, presidente de AFA fallecido hoy

TESTIMONIO: “El caudillo de mirada pícara” por Mario Fernández

TESTIMONIO: “El caudillo de mirada pícara” por Mario Fernández

MARIO FERNÁNDEZ @eltigredeDT

Con Julio Grondona me crucé muchas veces en el camino. En Buenos Aires en Viamonte, la famosa calle por ser la vieja sede de la AFA de amplias y bellas escaleras de mármol y ascensores antiquísimos; en la zona de Luque en Asunción, la capital del fútbol sudamericano a través de la moderna Conmebol y, en Lima por supuesto. En todas ellas siempre tuve de él una fina atención. Y hasta por teléfono, cuando la situación noticiosa así lo requería, siempre tuve una respuesta, una opinión de lo que Deporte Total requería en esos momentos.

La última vez que hablamos fue el segundo domingo de mayo 2013. Nicolás  Leoz había renunciado hacía más de una semana a ser el mandamás de la Conmebol y, entonces, se generó una ola de incertidumbre sobre qué cosa iba a pasar con el núcleo que reúne a las diez asociaciones sudamericanas de fútbol. Recuerdo la voz ronca y puntillosa de Grondona al otro lado del hilo telefónico que denotaba un cierto fastidio por la postura que habían adoptado algunos presidentes de las asociaciones (entre ellos Manuel Burga) por realizar unas nuevas elecciones y ver quién reemplazaba al dirigente paraguayo que tenía, en ese entonces, 84 años y seis periodos al mando de la Conmebol, vale decir 27 años.

“Fernández, acá no habrá ninguna elección. Hay un reglamento que señala que ante la ausencia o alejamiento del presidente, lo sucede el vicepresidente, en este caso Eugenio Figueredo. No hay más. Si quieren hacer elecciones que las hagan en sus asociaciones”, le escuché decir.

Si hoy, tras su deceso, se me pidiera una opinión sobre Grondona diría que fue un personaje de una capacidad y de una inteligencia sin par. Se volvió indispensable en la AFA y supo darle credibilidad a la idea de ciclos olímpicos para un seleccionador nacional. Si hasta Joseph Blatter lo admiró, podría darse una idea de su inmensa habilidad política. Fue el típico caudillo de la mirada pícara que hablaba hasta con su silencio. No es fácil gobernar por más de 35 años al fútbol argentino con todos los intereses que están en juego. Tuvo amigos y muchos enemigos, pero fue campeón en todas las divisiones futbolísticas. Su peor pecado diría fue no hacer una reestructuración completa en el fútbol de su país y sí dejar que sus clubes se endeudaran en forma increíble. La liga argentina es mucho menos que cualquier europea top y Don Julio tuvo que ver.

Su selección, en cambio, sí mantuvo cierto nivel de competencia. Y fue gracias a él.

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