Por Redacción EC

Ousmane Dembélé fue consagrado como al mejor jugador del mundo, coronando una temporada excepcional a nivel individual y colectivo. El extremo francés repitió así la distinción que ya había conseguido previamente en el Balón de Oro otorgado por la UEFA y France Football, confirmando su estatus como una de las grandes figuras del fútbol actual. Su impacto decisivo, regularidad y protagonismo en los momentos clave lo colocaron por encima del resto de candidatos en la votación. Al igual que Aitana Bonmatí en la rama femenina, Dembélé firmó un año inolvidable y se consolidó en la élite mundial.

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