Por Felipe Casapía Coello

Si una imagen vale más que mil palabras, los últimos presidentes de la Federación serán recordados igual: con las marrocas puestas y escoltados por policías. Procesados y detenidos, no por sus gestiones. Es así como se mostraron Manuel Burga, Edwin Oviedo y Agustín Lozano, quienes estuvieron a cargo del fútbol peruano en este milenio, y terminaron igual: ensuciados por una serie de eventos relacionados con la corrupción y la mala gestión en los últimos años.

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