Por José Antonio Bragayrac

Aún con una ligera curvatura sobre su bajo vientre que ni la camiseta holgada es capaz de disimular, Christian Cueva trota hábilmente dentro del área y con una agilidad que no le pertenece, gira con sutileza sobre su eje con la pelota ya pegada al pie izquierdo y saca un derechazo cruzado, seco, pulcro y letal. Un golazo. La escena parece darse en cámara lenta, que es como se juega la mayor parte del tiempo a casi 3 mil 400 metros sobre el nivel del mar. El nivel de destreza sin embargo, es también un misil a la nostalgia porque nos transporta de inmediato al ‘Aladino’ del 2019. ¿Es muy pronto para volver a ilusionarse o es mejor esperar un mejor repertorio este viernes en Matute ante Alianza Lima?

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