PolideportivoAlfredo Arosemena llegó a Alianza Lima a fines de julio con una promesa: potenciar lo que funciona y corregir aquello que necesita cambios. Sin embargo, apenas un mes después de asumir la administración, el nuevo responsable del club ya tiene sobre la mesa un escenario mucho más complejo de lo que parecía. Un déficit de caja de 25 millones de soles, la obligación de ganar la Liga 1, el futuro de Paolo Guerrero y Pablo Guede y dos proyectos históricos que siguen esperando convertirse en realidad marcarán sus próximos doce meses.
Alfredo Arosemena llegó a Alianza Lima a fines de julio con una promesa: potenciar lo que funciona y corregir aquello que necesita cambios. Sin embargo, apenas un mes después de asumir la administración, el nuevo responsable del club ya tiene sobre la mesa un escenario mucho más complejo de lo que parecía. Un déficit de caja de 25 millones de soles, la obligación de ganar la Liga 1, el futuro de Paolo Guerrero y Pablo Guede y dos proyectos históricos que siguen esperando convertirse en realidad marcarán sus próximos doce meses.
La primera gran tarea será ordenar las finanzas. La reunión entre el Fondo Valores Aliancistas, la administración y los socios activos, realizada el último lunes 31 de agosto, puso sobre la mesa una cifra que generó preocupación: Alianza cuenta con un déficit de caja de 25 millones de soles. No significa, como ha remarcado Arosemena, que el club esté en quiebra, pero sí revela un desfase que obliga a una reorganización.
Según pudo conocer este Diario, de esos 25 millones, 8,5 corresponden a adelantos a proveedores; 9,6 millones a gastos asumidos durante el 2026; y 7,1 millones a un préstamo realizado por la administración anterior. Este último punto es especialmente sensible. El crédito habría sido obtenido con una tasa de interés del 15%, un porcentaje elevado para las finanzas de cualquier institución, y la actual gestión buscará refinanciarlo para reducirlo a aproximadamente 8%.
Arosemena, sin embargo, ha querido enviar un mensaje de tranquilidad. El administrador aseguró que Alianza tiene garantizada la caja para terminar la temporada y que todos los proveedores se encuentran al día. El objetivo es llegar al 2027 con una estructura financiera más ordenada y una caja saneada. Ese será el primer gran examen de una administración que, antes de construir nuevos proyectos, tendrá que demostrar que puede ordenar el presente.
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Una herencia polémica y la obligación de transparentar
La revisión de la administración anterior también ha abierto otros temas. Uno de ellos es el gasto de 6,2 millones de soles relacionado con la salida de Miguel Trauco, Carlos Zambrano y Sergio Peña tras las denuncias ocurridas en Uruguay y la posterior rescisión de sus contratos.
Otro asunto que generó cuestionamientos fue la relación comercial entre la anterior administración y Gabriel Sapio, representante de Paolo Guerrero, por asesorías externas vinculadas a comunicación. Aunque circularon versiones sobre distintos montos que no han sido confirmados, Arosemena precisó que no se trataba de una relación laboral, sino de servicios comerciales puntuales, vínculo que terminó por mutuo acuerdo con el inicio de la nueva gestión.
Los próximos meses, por eso, también exigirán transparencia. Arosemena no solo deberá administrar los recursos disponibles, sino explicar qué decisiones se tomaron y cómo se utilizarán los fondos del club.
El campeonato no puede esperar
Pero en Alianza Lima las cuentas no son el único termómetro. El fútbol siempre termina imponiendo su propia urgencia. Y la prioridad de Arosemena es clara: ganar la Liga 1.
El administrador dejó la Dirección de Comunicaciones de la Federación Peruana de Fútbol para asumir un cargo en el que el margen de espera es mínimo. Alianza necesita volver a ser campeón nacional después de tres títulos consecutivos de Universitario, su clásico rival.
La presión aumenta porque el club no realizó un mercado de fichajes tan ambicioso como algunos esperaban. Llegó el defensor chileno Nicolás Díaz y retornó Cristian Neira, mientras Guillermo Viscarra dejó el plantel sin que se incorporara un arquero de similar jerarquía. En contraste, otros equipos realizaron movimientos que generaron mayor expectativa.
Arosemena, no obstante, ha dejado claro que confía en el área deportiva y que no pretende intervenir en sus decisiones. Esa misma postura se mantiene respecto a Pablo Guede. Pese a los rumores sobre una eventual salida, este Diario pudo conocer que no existe una decisión en ese sentido.
También será un año decisivo para Paolo Guerrero. Desde inicios de temporada, el entorno del delantero tenía como horizonte la posibilidad de cerrar su carrera al final del año. Su gran deseo sería hacerlo levantando un título con el club del que es hincha. La decisión final dependerá del propio jugador, pero su futuro será inevitablemente uno de los grandes temas de la administración.

Volver a conectar con los socios y la historia
Hay otro desafío menos visible que una tabla de posiciones: recuperar la conexión con los socios y el hincha. Arosemena ha insistido en que el club debe estar cerca de quienes considera sus principales protagonistas.
La gestión anterior impulsó, junto a El Comercio, el libro “Íntimos y Eternos” por los 125 años. La nueva administración quiere continuar esa línea de recuperación de identidad. El homenaje a Teófilo Cubillas en el Caminito Íntimo fue una primera señal y el club promete nuevas actividades, reconocimientos y espacios para sus aficionados.
El museo de Alianza y la remodelación de algunos sectores de Matute también forman parte de esa agenda. La intención es que el estadio sea un espacio vivo incluso cuando no haya fútbol.
El CAR y Matute, el verdadero legado
Pero los proyectos que podrían definir la gestión de Arosemena son el Centro de Alto Rendimiento y la ampliación de Matute. Fernando Cabada aseguró antes de dejar la administración que existían fondos para un CAR de siete hectáreas, con seis canchas y un edificio de 4 mil metros cuadrados. Sin embargo, fuentes del club señalaron que no quedó ningún acuerdo rubricado y que la búsqueda de un terreno deberá comenzar nuevamente.
La situación cambia por completo el punto de partida. Arosemena no tendrá simplemente que inaugurar una obra ya encaminada. Tendrá que encontrar un terreno, ordenar el proyecto, identificar el financiamiento y dejar documentos que demuestren que el CAR dejó de ser una promesa.
Lo mismo ocurre con Matute. Ninguno de los dos proyectos estará terminado en doce meses, pero ese tampoco debería ser el objetivo. El primer éxito será dejar avances concretos y verificables.
Los próximos doce meses de Arosemena serán una carrera entre la urgencia y el futuro. Primero tendrá que ordenar una caja con 25 millones de soles de déficit. Luego deberá gestionar la presión de ganar un título que Alianza necesita con urgencia. Y, al mismo tiempo, tendrá que demostrar que el club puede pensar más allá de diciembre.
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AnálisisInterpretación de las noticias basada en evidencia, incluyendo data y proyecciones posibles en base a eventos pasados.


















