Por Fernanda Huapaya

A medida de que pasaron las horas, el ambiente en Alianza Lima parecía más tranquilo. Durante la mañana del último viernes, luego de un turbulento jueves por la denuncia de abuso sexual a tres jugadores, el plantel victoriano tuvo libre y, por la tarde, Pablo Guede los recibió con un mensaje de aliento y de motivación para seguir adelante más allá de lo que ocurra afuera. La entera concentración, a puertas de ser presentados en la Noche Blanquiazul, debía ser primordial. Y así se trató de llevar a cabo el entrenamiento de las 3:30 pm en Matute, aunque con un silencio bastante singular y una planificación que no vieron venir.

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