Por Marco Quilca León

La tarde era soleada en Chongoyape, pero para Alianza Lima terminó siendo otra jornada gris. El Complejo Deportivo de Juan Pablo II, un pequeño escenario al norte del país con capacidad para apenas 3 mil espectadores, recibió a un equipo íntimo acompañado por su gente y con una oportunidad que parecía inmejorable: aprovechar el empate de Universitario del último sábado y recuperar terreno antes de enfrentarlo en el clásico. Pero Alianza no pudo. Otra vez.

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