El equipo de Alianza Lima, liderado por el socio César Torres (izquierda) y los  abogados Julio García (al medio) y Diego Guerrero (derecha), al finalizar la audiencia del TAS el pasado lunes 15 de marzo. Dos días después, la resolución le daría la razón a los blanquiazules, quienes se quedarán en Primera División. (Fotos: Agencia/Difusión)
El equipo de Alianza Lima, liderado por el socio César Torres (izquierda) y los abogados Julio García (al medio) y Diego Guerrero (derecha), al finalizar la audiencia del TAS el pasado lunes 15 de marzo. Dos días después, la resolución le daría la razón a los blanquiazules, quienes se quedarán en Primera División. (Fotos: Agencia/Difusión)
Julio Vizcarra Torres

108 días, 12 horas, 44 minutos… durante ese tiempo, Alianza Lima vivió en un mundo paralelo, en el que dejó de lado la pelota para tener como principales herramientas de juego a las letras. Desde la tarde de aquel fatídico sábado 28 de noviembre del año pasado, hasta la mañana del pasado miércoles 17 de marzo, en la burbuja íntima no hubo descanso. El escenario era claro: ellos pedían que se cumpliera el reglamento de Licencias y se le sancionara con resta de puntos a Carlos Stein, por ser reiterativo. El reclamo empezó en la Gerencia de Licencias. Frente a la negativa, se recurrió a la Comisión de Licencias, sin embargo, en ese punto la decisión de ir al Tribunal de Arbitraje Deportivo estaba tomada, entendiendo que a pesar de que si bien aún restaba acudir al Tribunal de Licencias, no iban a encontrar un fallo favorable. Lo que acabó sucediendo.

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