Por Rogger Fernández

Con cada paso que Alianza Lima da en la Copa Libertadores, el ánimo y la confianza van en aumento. Es directamente proporcional, si se quiere decirlo así; pero a la vez representa un arma para encarar lo que viene con otro semblante. Dejar en el camino, primero, a Nacional de Paraguay; y luego a Boca Juniors de Argentina no sucede todos los días. En Matute lo celebran, pero también lo toman con cautela. Todavía falta un escalón más: Deportes Iquique es el próximo y último escollo de la ‘Piponeta’ en su intento por alcanzar la fase de grupos y sería un error, más allá de lo recientemente logrado, subestimarlo. Los ‘dragones celestes’ han hecho méritos para llegar hasta aquí y no son más accesibles que los dos rivales anteriores. ¿Por qué?

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