La explosión del vestuario, el bailecito de Gorosito y el detalle del ‘León’ a Advíncula: lo que no se vio de la épica noche en que Alianza silenció La Bombonera
Viscarra atajó el último penal y Alianza Lima eliminó a Boca Juniors en La Bombonera, en una clasificación histórica a la Fase 3 de la Copa Libertadores.
“La verdadera caldera es la Bombonera”, era una de las frases pintadas en los pasillos del estadio de Boca. Lleva ahí varios años, pero en la previa frente a Alianza Lima parecía una daga colocada adrede para agredir educadamente la autoestima de los blanquiazules. Por ahí estaba también Juan Román Riquelme y toda la historia de sus pies y sus pases haciéndole sombra a los peruanos. Y más allá Gago, un entrenador resistido por su propia hinchada, pifiado en su propio estadio, que en todo momento se sintió por encima del equipo del pueblo con las vueltas de Ander Herrera, Luis Advíncula, Marcos Rojo y el goleador Edinson Cavani. Un plantel soldado con 25 millones de dólares en fichajes que terminaría llorando ante un equipo de Gorosito que resistió con jerarquía de barrio y festejó luego mientras el mítico estadio de la Bombonera hizo silencio. Si el fútbol es poesía, este final épico fue un poema. Un poema peruano.
Y como el heroísmo solo nace en la crisis, primero tocaría sufrir.
Minuto 4 y un mal saque de Viscarra obliga a Zambrano a meterlo un grito. Quizá de aliento, tal vez para reprenderlo por el error. Lo hace sin quitarle el ojo a Edinson Cavani, a quien tendría totalmente dominado en todo el partido. Sin embargo, un minuto después llega el autogol de Trauco.
Un centro venoso que termina chocando en el vientre bajo del zurdo y se mete frente a un Viscarra que se lanza tibiamente. El lateral pide disculpas, agacha la cabeza y los compañeros se le acercan para darle el respaldo mientras la Bombonera explota. El griterío es alucinante, las graderías realmente tiemblan y el ambiente parece capaz de atolondrar al futbolista más concentrado.
Gago explota, alza las manos en señal de victoria y es tanta su emoción que se le desacomoda la camisa. Ningún hincha lo quiere en Boca, quizá por eso fue pifiado apenas salió al campo. Se jugaba el puesto en este partido, no tanto el respaldo absoluto del hincha. Mientras Ceppelini lleva la pelota al medio del campo, Barcos arenga a sus compañeros y asume un liderazgo que se luce natural como su sombra.
LA REACCIÓN DE RIQUELME TRAS EL 1-1 DE ALIANZA LIMA 🔵🟡
Gorosito vio el autogol sin inmutarse. Se mantuvo sentado, mascando el chicle que solo escupiría en el pitazo final, cuando la clasificación imposible se hacía terrenal. Un par de indicaciones y luego de nuevo sentado. Más tiempo le dedicaría al árbitro chileno Piero Maza, con quien sí se volvió loco.
Hasta que a los 19 minutos Castillo se escapó por izquierda y aprovechó la falta de prolijidad de los rivales para ganar un tiro libre. Ahí, Ceppelini pidió la pelota y Advíncula fue a buscar a Garcés, mientras que Rojo le hizo sombra a Hernán Barcos. Tiro maravilloso del uruguayo y Barcos que se escapa de la marca mientras Garcés distrae. El veterano de 40 años, saltó como Cristiano Ronaldo y definió como campeón mundial para el 1-1.
Entonces los más de 2 mil hinchas ubicados en la parte alta reventaron de emoción mientras la temida Bombonera quedaba en silencio. En el palco, Riquelme echaba relámpagos de la cabeza y culebras de la boca mientras mandaba lejos a todos. Hernán, siempre Hernán, dedicaba el gol a la ‘12′, la barra más temida y más famosa del mundo, dicen.
Alianza Lima vs. Boca juegan por la vuelta de la Fase 2 de la Copa Libertadores 2025 (Foto: Getty Images).
El que sufre una explosión de alegría en las venas es Gorosito, pero lo disimula muy bien. Solo alza los brazos en señal de éxito y luego suelta una sonrisa coqueta, del que sabe que se irá a dormir con el triunfo a la cama. A los 29 minutos pudo ser el segundo. Contragolpe perfecto y Castillo decide mal cuando solo tenía enfrente al arquero.
Gorosito se vuelve loco y hace la seña de que debió definir en primera. Gago cruza los dedos como agradeciendo al cielo su suerte, una que no sería total.
A los 13 del segundo tiempo llega el 2-1 a favor de Boca. No pasa nada. Gorosito mantiene la calma. Ya estaba Gaibor por un Ceppelini al que pisaron y parece que salió sentido. El ecuatoriano hizo lo que pudo y aguantó como todos. Un minuto antes del gol había entrado Cantero por un Quevedo que no estuvo fino.
A los casi 39 minutos Gago pone en evidencia lo desconectado que estaba su equipo con él. Da indicaciones con señas, insiste y vuelve a insistir con las indicaciones y parece que nadie lo entiende, insiste y por cuarta vez hace las señas, hasta que se rinde y los manda a volar. Nadie lo entiende. Boca solo juega.
Y luego vendría un milagro: Cavani, solito, se pierde el gol que podía clasificar a Boca. A medio metro de la línea de gol, sin marca, patea mal y termina haciéndola de defensa. Milagro. Ya entró Paolo Guerrero, que no hizo mucho más que aguantar. Hasta los penales.
Ahí la experiencia de Guerrero salió a relucir para una definición impecable desde los doce pasos. Luego Gaibor, Trauco, Noriega y Lavandeira también con goles certeros. Viscarra también hizo la tarea. Estuvo cerca de atajarle a Rojo y finalmente sucedió el heroísmo: le atajaría el penal decisivo a la joya Alan Velasco, extremo por el que Riquelme pagó 10 millones de dólares para tenerlo en este partido.
Atajada y a celebrar. Mientras todos corren para abrazar a Viscarra, el héroe, Lavandeira rompe en llanto y se queda en mediocampo, ahí se saluda y luego se abraza con Cavani. Unos metros atrás, Zambrano es el otro jugador que se queda en el círculo del medio y celebra con tranquilidad, saluda a sus excompañeros en Boca y luego se dirige hacia Advíncula para levantarlo del suelo, consolarlo y abrazarlo.
Alianza Lima's Bolivian goalkeeper #23 Guillermo Viscarra lunges for the ball during the Copa Libertadores qualification second round second leg football match between Argentina's Boca Juniors and Peru's Alianza Lima at the Alberto J. Armando "La Bombonera" stadium in Buenos Aires on February 25, 2025. (Photo by JUAN MABROMATA / AFP)
/ JUAN MABROMATA
Mientras todos corren la temida Bombonera se vuelve tan inofensiva como un patio de juegos. Hay abrazos, hay lágrimas de emoción de Barcos, de Ceppelini, Noriega agradece al cielo. La Bombonera hace silencio y luego recobra el ánimo solo para pedir que todos se vayan del equipo en Boca, incluido Riquelme.
Los festejos de Alianza siguen en los camerinos. Barcos, parlante en mano logra hacer bailar unos instantes a Gorosito, el héroe silencioso, el que se puso el partido al hombro y con su experiencia y picardía desvió la atención (y la responsabilidad) hacia Boca. Festejo histórico. Camiseta histórica y una noche mágica. Todos bailan al ritmo de música aliancista, ahí está el portero Viscarra, el héroe, en calzoncillos, unos naranja que dejan ver todo su cuerpo tatuado y su alegría. No es para menos. Alianza Lima acaba de hacer historia.