Por Marco Quilca León

Probablemente no fue un gol con su sello, pero no pudo evitar sonreír, celebrarlo y aplaudir. Obsesionado con la posesión del balón y salir jugando desde atrás, Pablo Guede vio -o descubrió, quizá- una de las grandes virtudes de su Alianza Lima en el primer tanto del 3-2 ante Colo Colo: Luis Advíncula se sacó un rival de encima en el mediocampo y cambió de zurda hacia un Eryc Castillo que durmió el esférico como si tuviera una almohada en el pecho para luego dársela a Paolo Guerrero, quien giró en el borde del área y marcó con sutileza a los 33 minutos.

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