Por Marco Quilca León

Cuando las piernas no responden, el oxígeno llega con más dificultad al cerebro y los estragos físicos de los más de tres mil metros de altura del Cusco se hacen presente, Alianza Lima pone el corazón. Y algo más. Está Renzo Garcés, el patrón de la defensa, dispuesto a romperse la boca con tal de frenar al ecuatoriano Carlos Garcés. Y Jesús Castillo diciéndole a Pablo Guede, su técnico, que podía seguir jugando pese a estar al borde del desgarro. O Paolo Guerrero, con 41 años, corriendo 70 minutos, aguantando las patadas rivales como en sus mejores tiempos y ganando cada dividida (seis de diez, según estadísticas de SofaScore).

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