Por José Antonio Bragayrac

Del desdén al respeto que hoy genera Alianza Lima a nivel internacional hay una distancia que puede medirse en años luz. Que el cuadro blanquiazul haya recorrido ese trecho en tiempo récord es responsabilidad y mérito absoluto de un solo nombre y apellido, o lo que es lo mismo, un dictador de la épica: Néstor Gorosito. Un argentino bonachón y melenudo, que aunque con look de técnico noventero y vocabulario construido para titulares de los años dos mil, ha sabido muy a su estilo- guiar al cuadro blanquiazul hacia donde pocos lo creían posible: más cerca del éxito internacional.

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